México: un punto de inflexión, o una explosión de violencia
Analistas tras la caída de "El Mencho"

Analistas coinciden en que el verdadero desafío comienza ahora: si el Estado logra aprovechar el momento para desarticular estructuras financieras y territoriales de los cárteles, o si la organización se fragmenta y la violencia se redistribuye.
En la lucha contra el crimen organizado, la caída de un líder puede ser un punto de inflexión. Pero también puede ser el inicio de una etapa más fragmentada, impredecible y, potencialmente, más violenta.
El CJNG, fundado a inicios de la década de 2010, pasó de ser una escisión regional a convertirse en una organización con presencia en la mayoría de los estados mexicanos y operaciones internacionales.
La prensa mexicana describió el "turbulento ascenso" del grupo bajo el mando de Oseguera, destacando su modelo de expansión territorial, su diversificación criminal —desde metanfetaminas y fentanilo hasta extorsión y control de economías locales— y su capacidad de fuego.
El antecedente que consolidó la reputación violenta del CJNG fue el derribo de un helicóptero militar en 2015 durante un fallido intento de captura del Mencho, un episodio que, según recordó el analista Gerardo Rodríguez Sánchez Lara, de la Universidad de las Américas Puebla, evidenció el poder de respuesta del grupo.
En el podcast Broojula, conducido por Ana Paula Ordorica, Rodríguez subrayó que la captura "es una de las más importantes que ha realizado el Estado mexicano" y reconoció la cooperación estadounidense en inteligencia.
La respuesta fue casi instantánea. De acuerdo con reportes periodísticos, se registraron más de 60 hechos violentos en Jalisco y en estados vecinos, como narcobloqueos, quemas de vehículos y ataques a tiendas de conveniencia.
En Guadalajara —la segunda mayor ciudad de México y capital de Jalisco— se activó el llamado "Código Rojo", un protocolo de emergencia que paralizó el transporte público y las actividades comerciales.
La periodista Sonia Serrano explicó en Broojula que la ciudad quedó prácticamente vacía en cuestión de horas y que la falta de información oficial alimentó rumores y desinformación en redes sociales.
En el aeropuerto de Puerto Vallarta, uno de los principales destinos turísticos del Pacífico mexicano, se cancelaron vuelos internacionales por decisión de las aerolíneas, aunque la terminal siguió operando internamente.
Para una audiencia internacional, el impacto no es menor: Jalisco es un polo industrial y turístico clave, y el CJNG ha sido señalado por Washington como uno de los principales actores en el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos, epicentro de la crisis de opioides.
Los especialistas coinciden en que la muerte del líder no implica la desarticulación automática del grupo.
En declaraciones recogidas por Publimetro México, el consultor en seguridad David Saucedo advirtió que es "muy factible" una guerra sucesoria entre los mandos regionales del CJNG, similar a la fractura que atraviesa el Cártel de Sinaloa tras la captura de figuras históricas. Esto podría traducirse en un incremento de la violencia homicida en zonas estratégicas.
Por su parte, Alberto Capella, especialista en seguridad, señaló en Broojula que el CJNG, con decenas de miles de integrantes, según estimaciones académicas, cuenta con suficiente músculo financiero para sostener disputas internas prolongadas.
"La decapitación no equivale a la desarticulación", advirtió el especialista, y describió tres posibles rutas de sucesión: el círculo cercano, los mandos territoriales o los operadores financieros.
La directora de México Unido contra la Delincuencia, Lisa Sánchez, advirtió que el riesgo inmediato es un aumento de represalias y disputas en territorios donde el CJNG compite con otras organizaciones. Más allá del "descabezamiento", sostuvo que el Estado debería enfocarse en desmantelar las redes financieras, de lavado de dinero y de protección política.
En la misma línea, Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano, consideró que la caída es "un acto de responsabilidad" del gobierno federal, pero no descartó un incremento de la violencia en estados como Zacatecas o Guanajuato, donde existen equilibrios frágiles entre grupos rivales.
Finalmente, el periodista especializado en seguridad, Jorge Fernández Menéndez, subrayó que la caída del Mencho es un "golpe paradigmático" comparable a la de Joaquín "El Chapo" Guzmán, pero recordó que el CJNG operaba bajo un modelo similar al de franquicias regionales, lo que podría facilitar su reacomodo.
Expertos como Armando Vargas, coordinador del Programa de Seguridad de México Evalúa, insisten en que el éxito del operativo deberá ir acompañado de políticas de contención inmediata: encapsular territorios en disputa, reforzar la presencia policial y coordinar las fiscalías.
A mediano plazo, se deberían fortalecer las policías municipales y las políticas de prevención social basadas en evidencia, agregó.
Analistas coinciden en que el verdadero desafío comienza ahora: si el Estado logra aprovechar el momento para desarticular estructuras financieras y territoriales de los cárteles, o si la organización se fragmenta y la violencia se redistribuye.
En la lucha contra el crimen organizado, la caída de un líder puede ser un punto de inflexión. Pero también puede ser el inicio de una etapa más fragmentada, impredecible y, potencialmente, más violenta. (ANSA)



