Milán-Cortina 2026: Fischnaller palpita su séptima edición en los Juegos Olímpicos

"Estoy orgulloso de mí mismo. Cuando tenía 13 años y tenía que decidir qué hacer de mayor, elegí el snowboard. Ahora puedo decir que fue el camino correcto", afirmó Fischnaller, que competirá en Milán-Cortina 2026 el 8 de febrero, cuando se convertirá en el esquiador italiano con más presencias en la nieve.
Fischnaller se aseguró un lugar en el eslalon gigante paralelo al triunfar en la Copa del Mundo en Simonhohe del pasado viernes 23, cuando celebró su tercera victoria de la temporada y aseguró ser el italiano con más triunfos del año.
"Somos el equipo más fuerte del mundo, diez hombres, y todos nos llevamos bien. Es realmente genial. Y disfruto mucho siendo un poco como un 'abuelo' para estos chicos", expresó entre risas Fischnaller en diálogo con ANSA.
Fischnaller también narró que "la vida es genial" con sus compañeros, temibles oponentes: "hay un espíritu competitivo, pero mucho respeto. Todos son lo suficientemente inteligentes como para copiar algo del otro en los entrenamientos", aclaró.
Consultado sobre qué le aporta ser el de mayor edad, respondió: "el hecho de que siempre estoy en el punto, comprometido y voy 10 centésimas de segundo más rápido que el otro".
El sculling paralelo, para sus duelos, es un deporte para veteranos, tal como lo demuestra su compatriota Aaron March, tercero en Austria y quien cumplirá 40 años en mayo.
"Requiere mucha experiencia, sensibilidad, y hay que disfrutar de la carrera. Competir uno contra uno no es para todos", subrayó Fischnaller, quien destacó su "enorme pasión por este deporte", en la que celebró en 2010 (con 30 años) la primera de sus 26 victorias en la Copa del Mundo.
"Fuimos los primeros en hacer curvas. Al vernos, los fabricantes de esquís se dieron cuenta de que se podía esquiar con precisión. Cuando vi este deporte en 1993, dije: 'Quiero ser el mejor del mundo'", recordó sobre sus inicios.
"Crecí en un pequeño valle de los Dolomitas y he viajado por todo el mundo, tengo amigos en todas partes, he tenido experiencias inolvidables. Estoy agradecido de haber podido practicar este deporte", aseguró Fischnaller, quien durante su carrera también ganó dos medallas de oro en campeonatos mundiales.
Pero su carrera también registró un momento oscuro después de Pekín 2022: "en China, eras una máquina. Dormías solo y comías en una cabina de plástico, asqueroso. Pruebas de COVID a diario, controles antidoping a la 1 de la madrugada. Nos trataban como marionetas", cuestionó.
"Llegué a casa y no me encontraba bien. Mi vecino es el jefe de psiquiatría del hospital de Bolzano. Le dije: 'Necesito un par de sesiones contigo'. Lo hicimos, nos bebimos unas cuantas botellas de vino. Estaba en una crisis profunda", reconoció.
Con ese episodio negativa superado, Fischnaller expresó su optimismo sobre la prueba que afronta el 8 de febrero, en las pistas de Maurizio Bormolini, en Livigno, frente a su público.
"Me encanta la presión. Y estoy seguro de que mucha gente del Alto Adigio también vendrá", confió Fischnaller, quien habló de la "avalancha italiana" por las 11 victorias en la prueba paralelo que el país celebró con hombres y mujeres en esta temporada.
En cambio, Italia sólo pudo celebrar una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos Invernales gracias al tercer puesto de Lidia Trettel en Salt Lake City 2002.
"Nos estamos preparando para ello. El equipo, los entrenadores, estamos trabajando muy bien. Lo hemos intentado todo y lo estamos dando todo", garantizó Fischnaller de cara a la tecnológica competencia de esquí paralelo.
"No hay reglas, longitudes ni anchuras como en el esquí. Puedes construir lo que quieras, lo importante es ganar. Pero hay mil variables para encontrar la configuración adecuada", remarcó.
Fischnaller confirmó que Milán-Cortina 2026 marcará su despedida de los Juegos Olímpicos Invernales y descartó una eventual presencia en los Alpes franceses en 2030: "mi hija es demasiado joven, quizá en 2034, sí. Como padre y entrenador", aclaró.
En cuanto a su vida lejos de las pistas, contó que abrió "una granja en mi casa de Funes", donde es "agricultor y alquilo apartamentos".
"Si alguien quiere empezar a hacer snowboard, puede reservar unas vacaciones y entrenarse conmigo, lo llevo a la montaña. Es el sueño de mi vida. He luchado durante tantos años y soy feliz", remarcó Fischnaller, quien apuesta por un legado de "gran señal de paz y unidad" luego de Milán-Cortina 2026.
"Necesitamos eso en el mundo, en tiempos en que parece que si uno es más fuerte, puede arrebatarle lo que le pertenece a otro.
No está bien; debemos vivir con más respeto por los demás", enfatizó Fischnaller, quien también habló sobre el impacto ambiental.
"Podríamos haberlo hecho un poco mejor, en mi opinión. Somos bastante sostenibles: se construye la pista y la nieve artificial, pero luego miles de personas vienen hasta el final de la temporada, y se obtiene un importante retorno económico.
Mis colegas me matarían, pero para una pista de bobsleigh a este precio, hay que pensárselo dos veces", opinó Fischnaller.
(ANSA).



