Miles de filipinos celebran la fiesta del Nazareno Negro en Manila
Decenas de miles de filipinos salieron este viernes a las calles de Manila, agitando paños blancos y gritando "¡Viva!" a la estatua del Nazareno Negro, una figura de más de 400 años de antigüedad que transitó las calles de la

Decenas de miles de filipinos salieron este viernes a las calles de Manila, agitando paños blancos y gritando "¡Viva!" a la estatua del Nazareno Negro, una figura de más de 400 años de antigüedad que transitó las calles de la ciudad en el mayor evento religioso de Filipinas.
La procesión anual conmemora al Cristo Negro de Manila, una estatua de madera que llegó a este país a principios del siglo XVII procedente de México, en un barco que supuestamente se incendió y le dio el color oscuro a la figura, según la creencia popular.
La procesión, que dura todo el día, comenzó antes del amanecer, con voluntarios descalzos tirando del pesado carro con la estatua por estrechas calles donde los devotos aguardaban con la esperanza de tocar el icono, que creen que posee poderes milagrosos.
"Para este año mi deseo es que el sistema (político) en Filipinas cambie y que los corruptos desaparezcan de la faz de la Tierra", dijo a la AFP José Borbon, un residente de Manila, de 23 años, quien conduce una calesa para turistas. "Nada es imposible si le rezas", afirmó.
El festival del Nazareno se celebra este año tras mortíferos tifones, terremotos y un escándalo de corrupción de alto nivel que ha sacudido a este país del sur de Asia, de 116 millones de personas, en su mayoría cristianas.
Gerry Asuncion, de 62 años, un agente de control del tránsito en un suburbio de Manila, se tomó dos días libres para estar en el desfile.
"Antes fuimos pobres, pero he alcanzado todos mis sueños: un auto, una buena familia, una casa (...) mis hijos están sanos y nunca nos falta nada. Cada viernes voy a la iglesia de Quiapo a rezar y dar gracias", dijo.
Miles de policías fueron desplegados para manejar las multitudes, que se espera sean millones de personas cuando la estatua regrese a su hogar en la Basílica del Nazareno Negro en Quiapo, en el centro de Manila, alrededor de la medianoche.
Más de 800 personas habían solicitado atención médica a primera hora de la tarde a lo largo del recorrido, nublado pero húmedo.
Un fotoperiodista local murió de un aparente ataque al corazón mientras cubría el evento, según el Grupo de Trabajo Presidencial para la Seguridad de los Medios.



