Muertes en lancha cerca de Cuba ponen de relieve a grupos anticastristas de Florida

MIAMI (AP) — Una lancha robada, con 10 personas a bordo y cargada de armas, zarpó de los Cayos de Florida pero antes de llegar a Cuba se enfrascó en un tiroteo. La explicación, según el gobierno cubano, es que los hombres a bordo eran terroristas que querían infiltrarse en el país.
La balacera mortal estalló el miércoles en medio de un incremento de las tensiones entre Washington y LA NACION. El hecho de que el expresidente venezolano Nicolás Maduro haya sido capturado ha llevado al gobierno del mandatario estadounidense Donald Trump a adoptar una postura más agresiva hacia el añejo némesis ideológico de la Casa Blanca en América Latina. Esto vuelve a atraer la atención hacia el arraigado movimiento por la libertad en Cuba entre los exiliados cubanos del sur de Florida, incluidos algunos elementos marginales que desde hace tiempo desean lograr un derrocamiento violento del liderazgo comunista de la isla.
Incursiones armadas, maniobras publicitarias provocadoras y protestas en las que se difuminan los límites de lo legal se remontan a décadas en el estrecho de Florida. Muchas de ellas han sido encabezadas por exiliados de línea dura, algunos de los cuales combatieron en el ejército guerrillero de Fidel Castro que tomó el poder en 1959, antes de romper filas con él cuando el popular líder convirtió a Cuba en un satélite soviético.
Pero esas tácticas de confrontación se han desvanecido desde la Guerra Fría, lo que ha llevado a muchos en Miami a especular que la incursión armada fue una invención de las agencias de inteligencia de Cuba.
“Los cubanoestadounidenses de la actualidad, ya sea de izquierda o de derecha, están realmente enfocados en tratar de influir en la política de Estados Unidos, más que en pensar que de algún modo una acción paramilitar de pequeños grupos va a derrocar al gobierno cubano”, expresó William LeoGrande, profesor de gobierno en la American University y especialista en Cuba.
El tiroteo dejó cuatro muertos y muchas preguntas. El gobierno de Cuba dijo que la mayoría de las personas en la embarcación eran delincuentes violentos. Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, que saltó a la fama en el contexto de la política del exilio cubano en Miami, se apresuró a poner en duda la versión cubana, y señaló que Estados Unidos investigaría lo que describió como un tiroteo marítimo “sumamente inusual”.
Los grupos contrarrevolucionarios —con nombres como Alpha 66 y Omega 7— siempre fueron pocos, pero alcanzaron su mayor fuerza en las décadas de 1970 y 1980. Su influencia disminuyó cuando el gobierno del presidente Ronald Reagan arrestó a sus líderes por ataques violentos en suelo de Estados Unidos, como un complot de asesinato contra Castro durante su visita a Naciones Unidas en 1979, y la muerte a tiros, un año después, de un diplomático cubano en Nueva York.
Antonio Tang se unió a Alpha 66 poco después de huir de Cuba y exiliarse en Canadá en 1981.
Se entrenó en armas y tácticas de guerrilla con el grupo de voluntarios en un campamento de los Everglades llamado Rumbo Sur. Muchas de sus acciones ya habían concluido incluso antes de que ellos comenzaran, narró.
“Éramos como aficionados, y no éramos rival para el ejército cubano ni para el Ministerio del Interior”, expresó Tang. “Ellos siempre sabían de antemano lo que estábamos haciendo. Mucha gente terminó en la cárcel”.
Ernesto Díaz, subsecretario general de Alpha 66, describió a los 10 hombres como mártires.
“Es un acto de compasión con el pueblo cubano que esta sufriendo”, manifestó Díaz, de 86 años. “Fue un sacrificio que ha demostrado la nobleza y la sensibilidad hacia la libertad en Cuba”.
Enrique García, exfuncionario de inteligencia cubano, dijo que un departamento de inteligencia cubano bien financiado —llamado Q-2— pasó décadas cooptando a grupos de resistencia armada. En algunos casos, agentes cubanos financiaban compras de armas e inducían a exiliados desprevenidos a participar en conspiraciones.
Agentes se infiltraron en Hermanos al Rescate —un escuadrón de aviadores civiles cubanoestadounidenses—, que perdió a cuatro miembros en 1996 cuando aviones de combate cubanos derribaron sus aeronaves en el estrecho de Florida.
“Mediante esta estrategia —y todo indica que continúan aplicándola— intentaban presentar al exilio cubano como extremista, e incluso vincular al gobierno y a agencias de Estados Unidos con dichas actividades”, sostuvo García, quien desertó a Estados Unidos en 1989. “La comunidad de inteligencia estadounidense lo sabe y debe haber documentado en sus archivos que este era un modus operandi permanente del servicio de inteligencia cubano”.
García dijo que no recuerda ningún acto encubierto de ese tipo que Cuba haya denunciado en al menos tres décadas.
Además considera sospechoso el momento del ataque. El gobierno de Trump ha ejercido una presión casi sin precedentes sobre La Habana para que abra su economía y renuncie a casi siete décadas de gobierno de partido único.
Marina Luz Padrón, cuyo exesposo, Héctor Cruz Correa, estaba entre los que se informó que murieron, pidió privacidad mientras la familia está de luto. Dijo que su exmarido era un padre excelente para el hijo de 4 años de ambos, a quien todavía no se le ha dicho lo ocurrido.
“Si fue a Cuba fue porque quería libertad para su país”, le dijo Padrón a The Associated Press en una breve entrevista.
Otros familiares hicieron declaraciones a influencers de habla hispana en Miami, y dijeron que sus seres queridos era personas pacíficas y muy alejadas de lo que funcionarios cubanos denunciaron como una incursión “terrorista”.
Ibrahim Bosch, presidente del Partido Republicano de Cuba, otro grupo del exilio, dijo que Michel Ortega Casanova, uno de los fallecidos, fue durante un tiempo el líder de su partido en Tampa, hasta que pidió ser reemplazado para poder pasar más tiempo con su familia.
“Era una excelente persona, muy trabajador, muy dedicado a la familia”, señaló Bosch. “Siempre tenia la illusion de la libertad de Cuba”,
Pero Misael Ortega Casanova, residente de Florida, dijo que su hermano —un ciudadano estadounidense que ha vivido en Estados Unidos más de 20 años y que aún se angustia por el sufrimiento que padecen los cubanos— se encontraba en una búsqueda “obsesiva y diabólica” por la libertad de Cuba.
“Se obsesionaron tanto que no pensaron en las consecuencias, ni en sus propias vidas”, le comentó Misael a la AP.
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Catalini informó desde Morrisville, Pensilvania.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.



