Mundial 2026: una Copa amenazada
Brote de sarampión en México y situación en Groenlandia encienden alarmas

En el primer caso, quien se encargó de espantar los "fantasmas" fue el ministro de Salud mexicano, David Kershenobich, al informar que el brote de sarampión, que se extendió a los 32 estados de ese país, "no representa un riesgo" y anticipar que está prevista para la primera semana de abril una reunión en la que "cada uno de los países" organizadores, miembros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), deberá presentar un informe sobre "cómo ha actuado y procedido" para controlarlo.
"En base a esta revisión se definirá si será necesario establecer medidas adicionales de vacunación para personas que viajen al Mundial", señaló el responsable de la política sanitaria del gobierno, al explicar que se realizó un "trabajo conjunto" enmarcado en un esquema de colaboración entre México, Estados Unidos y Canadá en materia sanitaria "desde el surgimiento del brote".
"El mensaje central de la estrategia sanitaria", por ahora, es "la vacunación" al destacar que "no hay otra manera de controlarlo" y recordar que cuando se generalizaron los brotes de sarampión en su país, el gobierno se fijó un plazo de dos meses para tratar de controlar la epidemia que también afecta a los países vecinos.
Más complejo se anuncia el escenario derivado de la amenaza de Trump de anexar Groenlandia, territorio autónomo dentro del reino de Dinamarca, una situación que puso en guardia a los gobiernos del Viejo Continente porque representa un riesgo de conflicto con uno de los países que integra la Unión Europea.
Entre las opciones que se evalúan está la de una posible respuesta del mundo deportivo e incluye un eventual boicot a la Copa del Mundo que coorganizará Estados Unidos, la primera de la historia que contará con la participación de 48 selecciones y en la que 11 de las 16 sedes designadas serán en ese país.
Según informa hoy el diario británico "The Guardian", el tema fue abordado el lunes en Budapest por una veintena de dirigentes de las federaciones europeas de fútbol, al margen de un evento conmemorativo del centésimo vigesimoquinto aniversario de la federación húngara.
El debate abordó los posibles efectos que puede generar esta situación en el Mundial, que se jugará entre el 11 de junio y el 19 de julio próximos, y en el cual 78 de los 104 partidos previstos se disputarán en territorio estadounidense, convulsionado por estos días también por las protestas contra la política represiva de Trump hacia los inmigrantes.
En lo referente a Groenlandia, las autoridades del fútbol europeo se mostraron cautas, al menos por el momento, a la hora de expresarse públicamente sobre esta cuestión, pero temerosas sobre la posibilidad de que la evolución de la crisis obligue a dar una respuesta común si la tensión se incrementa.
Según algunas fuentes, la hipótesis de una incursión militar en territorio de Groenlandia, que Trump no excluyó, significaría cruzar una línea roja que abriría el camino a un boicot liderado por la UEFA o a otras formas de protesta institucional.
Una perspectiva que los máximos dirigentes de la FIFA consideran, por ahora, improbable, especialmente en función de la estrecha relación que mantienen en los últimos tiempos el presidente de la entidad, Gianni Infantino, y Trump, a quien durante el sorteo de los grupos del Mundial, inclusive, le otorgó el "Premio FIFA de la Paz".
Las federaciones europeas, en tanto, apuntan a coordinar cualquier tipo de medida en ese sentido con sus respectivos gobiernos, pero no puede descartarse que avancen en los próximos meses y, si alguna de ellas da un paso al frente, las demás podrían seguirla generando un efecto dominó, destaca el "Guardian".
El Comité Ejecutivo de la UEFA se reunirá el 11 de febrero en Bruselas y podría haber novedades en ese sentido, aunque ya hubo quienes "abrieron el paraguas" y descartaron un posible boicot a la Copa del Mundo, como la ministra de Deportes francesa, Marina Ferrari, quien confirmó que "no existe intención alguna en ese sentido".
"En esta etapa, al menos, no existen intenciones de boicotear esta importante y esperadísima competencia por parte de este ministerio", aclaró Ferrari, quien, sin embargo, explicó: "No pretendo anticipar lo que podría ocurrir más adelante, pero esa es la posición de distintos bloques políticos".
"Debo insistir en la necesidad de separar el deporte de la política y el Mundial es un momento extremadamente importante para los amantes del deporte", agregó.
El martes, en la red social X, el diputado Eric Coquerel, del partido Francia Insumisa (LFI), le reclamó a la FIFA que el Mundial se dispute solamente en Canadá y en México y que excluya a Estados Unidos de la organización, lo cual resulta por demás poco probable.
Desde Alemania, una de las principales potencias del fútbol, quien se refirió a un eventual boicot fue el diputado conservador Roderich Kiesewetter, quien en diálogo con el periódico "Augsburger Allgemeine" afirmó: "Si Donald Trump cumple con su amenaza en Groenlandia y desencadena una guerra comercial con la UE, me resulta difícil imaginar que los países del Viejo Continente participen en la Copa del Mundo". (ANSA).



