Música: Byrne hipnotiza Milán. Alegría y danza en estos tiempos oscuros
Un show visionario, entre clásicos de Talking Heads y una utopía renovada

Dos horas de música, danza, teatro y artes visuales se fusionaron a la perfección, confirmando al exlíder de Talking Heads como uno de los últimos verdaderos arquitectos del espectáculo en vivo.
El corazón del espectáculo es su nuevo álbum, Who Is the Sky?, una obra radiante e irónica que Byrne utiliza con una ligereza filosófica, que alterna momentos íntimos con estallidos corales.
A su alrededor, músicos y bailarines se mueven constantemente: una banda de música contemporánea que transforma el escenario en un espacio fluido, imaginativo, casi cinematográfico. Los decorados digitales pasan de paisajes naturales a lemas contemporáneos e irónicos ("Make America Gay Again"), sin caer en la propaganda: más que respuestas, Byrne plantea preguntas sobre el presente.
El tema de apertura, "Heaven", es una extensión profunda, minimalista y conmovedora, seguida inmediatamente por canciones que encienden el ritmo y la imaginación.
Cuando llegan los clásicos, la sala estalla: "This Must Be the Place", "'Life During Wartime", "Once in a Lifetime" son recibidos como himnos generacionales, interpretados sin nostalgia pero con renovada vitalidad, en el espíritu de la histórica película del concierto Stop Making Sense evocada varias veces en la construcción del escenario.
Entre los momentos más impactantes se encuentra su versión de "Hard Times" de Paramore, la banda de punk-pop adorada por la Generación Z, transformada en un funk sesgado y personal, también un homenaje a su vocalista Hayley Williams, quien aparece en el álbum.
Byrne bromea, habla y reflexiona sobre la necesidad humana de unión. Porque para un artista como él, la felicidad solo es real cuando se comparte. Sus armas no son la provocación ni la desesperación, sino una vulnerabilidad cautivadora que hace que cada palabra y cada movimiento sean creíbles y auténticos.
La segunda mitad del concierto es una descarga eléctrica: la impactante "Burning Down the House" cierra el espectáculo entre luces naranjas, mientras que la inmortal "Psycho Killer" nos recuerda que el repertorio de los Talking Heads sigue siendo un sonido inigualable e inquebrantable, siempre moderno, urgente y con una fuerza sin igual. Más que un regreso al pasado, es una demostración del presente absoluto.
A sus 73 años, Byrne no se celebra a sí mismo, sino la idea misma de comunidad. Y en tiempos tan inquietos y sombríos, su utopía danzante aún resuena en el Milán actual como un acto radical, un gesto de fe irreductible y conmovedora en un mundo mejor. (ANSA).



