Música: exintegrantes de The Police demandan a Sting por regalías de streaming
Andy Summers y Stewart Copeland reclaman US$ 2 millones por ingresos digitales

Ninguno de los músicos estuvo presente en la sala, dado que el proceso propiamente dicho aún no se ha iniciado. Los demandantes basan su reclamo en un acuerdo de casi 50 años, cuyos términos fueron fijados en 1977, plasmados por escrito en 1981 y luego ratificados en 1997, en una época en la que las plataformas de streaming musical todavía no existían.
Según ese acuerdo, cada integrante de la banda, en su condición de arreglador, debe percibir el 15% de las regalías generadas por las composiciones de los otros miembros. Sting, cantante y bajista del trío, es además el autor de los grandes éxitos del grupo —de "Roxanne" a "Message in a Bottle"— y recibe, por lo tanto, la porción mayor de los derechos.
The Police publicó cinco álbumes entre 1978 y 1983 y se disolvió de hecho en 1984, más allá de algunas reuniones posteriores. Aun así, se reconocen los aportes decisivos de los otros dos integrantes, como los arpegios de guitarra de Summers en "Every Breath You Take", una de las canciones más emblemáticas del grupo.
La controversia se centra en la clasificación de los ingresos generados por plataformas como Spotify, Deezer y Apple Music a los efectos de la distribución de regalías, un aspecto no contemplado explícitamente en los contratos originales.
Los representantes legales de Sting —quien vendió su catálogo musical a Universal en 2022 por una cifra estimada en 250 millones de US$— calificaron la demanda como un intento "ilegítimo" de reinterpretar el acuerdo vigente.
El caso se inscribe en una ola creciente de litigios en la industria musical vinculados al impacto del streaming sobre contratos firmados décadas atrás, cuando la explotación digital no formaba parte del negocio. En los últimos años, artistas y herederos han cuestionado la forma en que sellos y plataformas clasifican los ingresos digitales —si como ventas, licencias u otros conceptos—, ya que de esa definición dependen los porcentajes de regalías que corresponden a intérpretes, autores y arregladores.
En particular, los tribunales británicos y estadounidenses han comenzado a recibir demandas que buscan reinterpretar acuerdos históricos a la luz del nuevo ecosistema digital, donde el streaming se convirtió en la principal fuente de ingresos de los catálogos clásicos.
El fallo que eventualmente surja del caso de The Police podría sentar un precedente relevante para otros conflictos similares, especialmente en bandas donde un solo miembro concentra la autoría principal, pero el sonido final —y el éxito comercial— estuvo marcado por aportes colectivos. (ANSA).



