Olas de calor que producen sequías dañinas ocurren con más frecuencia, revela estudio

WASHINGTON (AP) — Las olas de calor que provocan sequías repentinas y dañinas se extienden por todo el mundo a un ritmo acelerado, lo que resalta cómo los fenómenos extremos impulsados por el cambio climático pueden potenciarse peligrosamente entre sí, halló un nuevo estudio.
Investigadores de Corea del Sur y Australia analizaron fenómenos meteorológicos extremos compuestos —un doble golpe de calor y sequía— y descubrieron que son más frecuentes a medida que el mundo se calienta. Pero el que aumenta con especial rapidez es el tipo más dañino: cuando el calor llega primero y eso desencadena la sequía. En la década de 1980, ese tipo de fenómeno extremo cubría sólo aproximadamente el 2,5% de la superficie terrestre cada año. Para 2023 —el último año que los investigadores estudiaron— alcanzó el 16,7%, con un promedio del 7,9% en 10 años.
Es probable que el promedio haya aumentado aún más con el calor global récord de 2024 y un 2025 casi igual de cálido, indicaron los autores del estudio.
En su investigación, publicada el viernes en la revista especializada Science Advances, los científicos indicaron que la aceleración del ritmo de cambio es aún más preocupante que las cifras brutas. Durante aproximadamente las dos primeras décadas desde 1980 que examinaron, la extensión de los fenómenos extremos que se originan primero con calor aumentó, pero la tasa en los últimos 22 años es ocho veces mayor que la tasa anterior, encontró el estudio.
Los eventos donde la sequía ocurre primero, seguida de calor intenso, son aún más comunes y también van en aumento. Pero los científicos se centraron en los casos, cada vez más frecuentes, en los que el calor golpeó primero. Eso se debe a que cuando el calor pega primero, las sequías son más intensas que cuando estas llegan primero, o no vienen acompañadas de un calor intenso, explicó Sang-Wook Yeh, coautor y climatólogo de la Universidad de Hanyang, en Corea del Sur.
Además conduce a “sequías repentinas”, las cuales son más dañinas que las sequías comunes porque se producen súbitamente, lo que impide que las personas en general, y los agricultores en particular, se preparen, dijo Yong-Jun Kim, el autor principal, quien también es climatólogo de la Universidad de Hanyang.
Las sequías repentinas —cuando el aire más cálido se vuelve más sediento y absorbe más agua del suelo— han ido en aumento en un mundo en calentamiento, según han mostrado investigaciones anteriores.
“El estudio ilustra un punto clave sobre el cambio climático: los impactos más dañinos suelen provenir de (fenómenos) extremos compuestos. Cuando las olas de calor, la sequía y el riesgo de incendios forestales ocurren simultáneamente —tal como vimos en eventos como la ola de calor rusa de 2010 o los incendios forestales australianos de 2019-2020—, los impactos pueden intensificarse rápidamente”, expresó Andrew Weaver, climatólogo de la Universidad de Victoria, en Columbia Británica, Canadá. “Lo que este estudio demuestra es que el calentamiento no sólo aumenta la probabilidad de (que ocurran) olas de calor, sino que también altera la interacción entre el calor y la sequía, lo que amplifica los riesgos que enfrentamos”.
Weaver no participó en el estudio, pero reside en la región Noroeste del Pacífico —el noroeste del continente americano—, donde la cúpula de calor y la sequía de 2021 fueron, según Kim, un excelente ejemplo de lo que ellos notan que aumenta rápidamente. Otros ejemplos incluyen la temperatura y sequía de 2022 en torno al río Yangtsé, en China, y la temperatura récord de 2023-2024 en la Amazonía, agregó Kim.
“La cúpula de calor de 2021, en el Noroeste del Pacífico, ilustra la rapidez con la que estos extremos compuestos pueden intensificarse: temperaturas cercanas a los 50 grados Celsius (122 grados Farenheit) en Lytton (Columbia Británica) fueron seguidas por una sequía rápida e incendios forestales extremos que destruyeron la comunidad”, dijo Weaver, exlegislador canadiense, en un correo electrónico.
El estudio detectó un mayor aumento de eventos en los que las sequías ocurrieron primero en Sudamérica, Alaska, el oeste de Canadá y de Estados Unidos, así como en partes de África central y oriental.
Kim y Yeh reportaron haber notado un “punto de inflexión” aproximadamente en el año 2000, cuando todo se aceleró para que se produjeran situaciones en las que primero hacía calor y luego sobrevenía sequía.
Jennifer Francis, climatóloga del Centro de Investigación Climática Woodwell, quien no participó en el estudio, señaló que ese punto de inflexión coincidió “inquietantemente con el inicio del rápido calentamiento del Ártico, la pérdida de hielo marino y la disminución de la capa de nieve primaveral en los continentes del hemisferio norte”.
Además de que el calentamiento a largo plazo cause más fenómenos extremos compuestos, Kim manifestó que observaron una aceleración en la forma en que el calor pasaba de la tierra a la atmósfera y de regreso justo antes del punto de inflexión del año 2000. Él y Yeh especularon que la Tierra podría haber cruzado un “punto de inflexión” donde el cambio es irreversible.
Varios aspectos del clima y los sistemas ecológicos de la Tierra cambiaron a finales de la década de 1990, posiblemente desencadenados por un importante fenómeno de El Niño en 1997-1998, dijo Gerald Meehl, climatólogo del Centro Nacional de Investigación Atmosférica, quien no participó en el estudio. Sin embargo, añadió que es difícil determinar si se trata de cambios permanentes.
Algunos modelos informáticos pronostican que otro importante fenómeno de El Niño —un calentamiento natural de partes del Pacífico que distorsiona el clima a nivel mundial— se gestará a finales de este año.
——-
La cobertura climática y ambiental de The Associated Press recibe el apoyo económico de varias fundaciones privadas. La AP es la única responsable de todo el contenido. Encuentre los estándares de la AP para trabajar con organizaciones filantrópicas, una lista de patrocinadores y las áreas de cobertura financiadas en AP.org.
——-
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.



