París muestra las fotografías satíricas de Martin Parr, crítico del consumismo
La última gran exposición preparada por el fotógrafo británico Martin Parr antes de su muerte en diciembre abre sus puertas esta semana en París y pone el foco en su mensaje político

La última gran exposición preparada por el fotógrafo británico Martin Parr antes de su muerte en diciembre abre sus puertas esta semana en París y pone el foco en su mensaje político, a menudo subestimado durante su larga carrera.
Parr murió el 6 de diciembre a los 73 años, tras haber dedicado su vida a fotografiar con un ojo satírico la superficialidad y lo absurdo del mundo moderno.
Suyas son las conocidas imágenes de bañistas bronceados y turistas que se hacen selfis, con las que buscaba reflejar el turismo de masas, el consumismo y el lujo.
Antes de sucumbir al cáncer, supervisó hasta el final la preparación de "Global Warning", la exposición que puede verse en el museo Jeu de Paume de París hasta el 24 de mayo.
"Estaba muy implicado y realmente entusiasmado", recuerda Louis Little, de la Martin Parr Foundation.
"Martin siempre dijo que la política estaba presente en su trabajo, disfrazada de entretenimiento, pero que correspondía al espectador sacarle el sentido", dice a AFP.
"Global Warning", un juego de palabras con "global warming" (calentamiento global en español), está dividida en cinco secciones sobre temáticas que interesaban al fotógrafo: el ocio, el consumo, el turismo, los animales y la tecnología.
- Mirada irónica -
Las 180 fotografías de la muestra son un reflejo del sentido del humor irónico —que algunos criticaron por condescendiente— con el que Parr captaba a sus compatriotas, desde las playas de Brighton hasta las "garden parties" con sombreros, y también a los habitantes de los numerosos países que visitó.
"Hay una reflexión muy estructurada a lo largo de 50 años en torno a temas que pueden parecer ligeros, pero que diseccionan nuestro mundo occidental y sus disfunciones", explica el comisario de la exposición, Quentin Bajac.
Parr "insistía mucho en no aparecer como un denunciante ni como un fotógrafo activista", agrega. "Pero, al mismo tiempo, estaba contento de que pudiéramos tener una lectura más inquietante, un poco más angustiante, de sus imágenes".
El artista británico, consciente de su propia contribución a las emisiones de carbono a causa de sus viajes, advertía desde hacía años que los seres humanos iban "de camino a la catástrofe", según Bajac.
"Somos demasiado ricos. Estamos consumiendo todas estas cosas del mundo", dijo el fotógrafo en una entrevista a AFP en noviembre poco antes de morir. "Y no podemos, es insostenible".
Pese a su abundante trabajo, Parr tardó en obtener el reconocimiento público y profesional. Tras incorporarse a la prestigiosa agencia Magnum en los años 1990, muchas veces pensó que su obra, y la fotografía en general, eran menospreciados en su país.
Por ello, la avalancha de homenajes que tuvo tras su muerte "podría haberle sorprendido", dice Bajac.
"Seguramente tendremos más visitantes porque ha habido un impacto. Con su muerte, la gente se ha dado aún más cuenta del alcance de su fama y de su prestigio", añade.



