Política: Salarios sin secretos, el primer paso hacia la igualdad salarial
Ministra italiana: "Una herramienta más". Sindicatos: "El decreto empeora la directiva UE"
La aprobación inicial por parte del gobierno de Giorgia Meloni, en Italia, del proyecto de decreto legislativo que implementa la directiva europea de 2023 sobre transparencia salarial e igualdad salarial marca una nueva etapa. "Es necesario, pero no suficiente, para resolver todos los problemas relacionados con el empleo femenino y la conciliación de la vida laboral y personal", advierte el sindicato CISL.
Los sindicatos CGIL y UIL son más críticos, argumentando que el texto empeora la directiva europea. Aún quedan cuatro meses para completar el proceso, con la aprobación final y los decretos de implementación. Los Estados miembros deben cumplir con la directiva de la UE antes del 7 de junio.
Se está trabajando en otros países, pero ninguno la ha implementado completamente. Mientras tanto, el gobierno italiano se muestra satisfecho. La medida, según destaca la ministra de Trabajo, Marina Calderone, "refuerza las herramientas para implementar la igualdad salarial". "El texto se desarrollará en mayor profundidad durante su tramitación parlamentaria y en posteriores debates con los interlocutores sociales, ya que valorar el talento de todos es condición esencial para un mundo laboral moderno e inclusivo", apunta la funcionaria.
El presidente del Consejo nacional de Economía y Trabajo (CNEL), Renato Brunetta, la define como "una revolución en curso" y apunta que "ahora debemos trabajar para que todo sea efectivo". El proyecto de decreto especifica, ante todo, el ámbito de aplicación: se aplica tanto a empleadores como a empleados públicos y privados (incluidos directivos y contratos temporales). Sin embargo, no incluye —y esta es la primera crítica de la CGIL y la UIL— a aprendices, trabajadores del hogar ni autónomos.
Entre las nuevas disposiciones, se prohibirá a los empleadores preguntar a los candidatos sobre sus salarios anteriores. Y el punto clave es que, respetando la privacidad, los trabajadores tienen derecho a conocer los criterios utilizados para determinar su salario y el promedio salarial de sus compañeros que realizan el mismo trabajo, desglosado por género.
Las empresas pueden proporcionar esta información, por ejemplo, a través de su intranet o de las áreas reservadas de sus sitios web. Y luego está el cambio principal: si se descubre una brecha salarial injustificada del 5% o más entre hombres y mujeres, el empleador debe explicarlo e iniciar una evaluación conjunta con los sindicatos y, en su caso, la Inspección Nacional de Trabajo para adoptar medidas correctivas que la eliminen.
Las empresas con 100 o más empleados estarán obligadas a informar sobre los datos de transparencia salarial: cada tres años para las que tengan hasta 250, "un umbral demasiado alto", critican los sindicatos CGIL y UIL. Este último incluso plantea el riesgo de que, si no se modifica el texto, Europa pueda iniciar procedimientos de infracción.
El sindicato CISL es más cauto: la igualdad salarial entre mujeres y hombres, enfatiza, "es un principio de civilidad".
"Sin embargo, debemos evitar las ilusiones fáciles. La brecha de género en Italia se debe principalmente a la inactividad, el subempleo y el trabajo a tiempo parcial de las mujeres", acota.
(ANSA).



