¿Qué cargo podrían enfrentar el expíncipe Andrés y Peter Mandelson en relación con Epstein

LONDRES (AP) — El expríncipe Andrés y Peter Mandelson, exembajador de Reino Unido en Washington, fueron arrestados con pocos días de diferencia por sus vínculos con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein, y ambos son investigados por el mismo delito: mala conducta en el ejercicio de un cargo público
A ninguno de los dos se le han presentado cargos todavía, pero sus arrestos de alto perfil han puesto el foco en una antigua ley que, según expertos, está mal definida, es demasiado general y necesita con urgencia una reforma
La policía no ha revelado detalles sobre cómo interrogó a Mountbatten-Windsor y a Mandelson. Pero documentos publicados recientemente por el gobierno de Estados Unidos sugieren que ambos eran cercanos a Epstein y podrían haberle transmitido información sensible
El conjunto de archivos sugiere que el expríncipe, ahora conocido como Andrew Mountbatten-Windsor, entregó a Epstein informes comerciales confidenciales, entre otros documentos, cuando se desempeñó como enviado comercial de Reino Unido de 2001 a 2011
En el caso de Mandelson, los documentos indican que el veterano político laborista pudo haber compartido con Epstein un informe interno del gobierno y le dijo al financista que presionaría para recortar el impuesto a los bonos de los banqueros cuando ocupó el cargo de secretario de Negocios, hace alrededor de 15 años
Ambos hombres negaron previamente haber cometido actos indebidos y no han comentado sobre las acusaciones más recientes
Un delito difícil de comprobar
El Servicio de la Fiscalía de la Corona —que lleva a cabo investigaciones penales en Inglaterra y Gales— define la mala conducta en el ejercicio de un cargo público como un “abuso o negligencia grave e intencional del poder o de las responsabilidades del cargo público que se ocupa”. Debe existir un vínculo directo entre la mala conducta y un abuso de esas responsabilidades, señaló
El delito conlleva una pena máxima de cadena perpetua
Los fiscales deben examinar todas las pruebas reunidas sobre ambos hombres para considerar si son suficientes para demostrar la mala conducta en cada caso
Los expertos afirman que probar el delito, que se remonta a la época medieval, es notoriamente difícil
No existe una definición sencilla de lo que constituye un “funcionario público”. Podría ser particularmente difícil demostrar que Mountbatten-Windsor era titular de un cargo público cuando fue representante especial del Reino Unido para el comercio y la inversión internacionales, una función no remunerada con gastos de viaje pagados
Luego, los fiscales deben establecer si los sospechosos omitieron deliberadamente cumplir sus deberes o cometieron intencionadamente una mala conducta
La omisión o la mala conducta también debe ser tan grave que equivalga a un abuso de la confianza pública
Por último, según el servicio de la fiscalía, debe considerarse que las acciones se realizaron “sin una excusa o justificación razonable”
“La ley necesita una reforma”
La Comisión de Derecho, un organismo jurídico independiente que formula recomendaciones de reforma al gobierno, sostiene que la redacción del delito es imprecisa y poco útil. La comisión ha pedido durante años que se derogue y se sustituya por delitos más específicos
“La ley necesita una reforma, a fin de garantizar que los funcionarios públicos rindan cuentas de manera adecuada por la mala conducta cometida en relación con sus deberes oficiales”, afirma la Comisión de Derecho en su sitio web
Otra de las preocupaciones de la comisión es que la mayoría de los procesos por este delito se han dirigido contra funcionarios y empleados de rangos bajos a intermedios, como policías y funcionarios penitenciarios, y no contra altos directivos o políticos
Mountbatten-Windsor y Mandelson quedaron en libertad tras ser interrogados por la policía
Marcus Johnstone, director general de PCD Solicitors, un bufete que no participa en los casos, señaló que el umbral para lograr una condena es “extremadamente alto” y que no espera ver ninguna condena contra ninguno de los dos. Indicó que, si alguno fuera condenado, las penas probablemente serían de uno a 10 años de prisión
“Debe señalarse que los casos en los que ministros del gobierno o enviados comerciales son acusados de mala conducta en el ejercicio de un cargo público son extremadamente raros, y no existe una orientación real sobre la pena esperada”, manifestó Johnstone
“Aunque ahora se lleva a cabo una investigación”, añadió, “todavía estamos muy lejos de un posible procesamiento”
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa



