Qué piensan los estadounidenses sobre las campañas de financiación colectiva, según encuesta AP-NORC

NUEVA YORK (AP) — Quintin Sharpe considera un deber apoyar a aquellos que no tienen recursos. Ya sea recolectando alimentos para despensas a través de grupos de servicio locales o colaborando en la escuela de música sin fines de lucro de sus padres, suele retribuir a su comunidad costera situada en un pequeño pueblo en el sureste de Wisconsin.
Sin embargo, el año pasado, este gestor de patrimonio de 27 años se encontró con una situación que lo llevó a otra forma de ayuda. El padre de un excompañero de clase sufrió un accidente automovilístico que lo tomó por sorpresa, dijo, y la financiación colectiva resultó ser la “forma más fácil de ayudar” con las facturas del hospital. Donó más de 100 dólares a la campaña de GoFundMe de la familia.
“La financiación colectiva puede ser un poco más expedita porque hay menos presentación de informes”, dijo Sharpe. “Los fondos van directamente a un sitio. No tiene que pasar por una junta ni necesita la aprobación de muchas personas”.
Sharpe es uno de los aproximadamente 2 de cada 10 adultos en Estados Unidos que donaron dinero a una campaña de financiación colectiva el año pasado, según los resultados de una encuesta de The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research, siendo los gastos médicos los más comunes.
La financiación colectiva, o la agrupación de donaciones en línea a través de plataformas organizadas como GoFundMe, ha surgido como una forma cómoda de buscar ayuda para cubrir costos de tratamiento de emergencia, equipos deportivos de ligas menores y prácticamente cualquier cosa.
Pero la encuesta también muestra que los estadounidenses, incluidos los donantes de campañas de financiación colectiva, tienen algunas dudas sobre si las personas que recurren a ella realmente necesitan el dinero y lo usan de manera responsable. La mayoría de los adultos en Estados Unidos no tienen mucha confianza en que los sitios de financiación colectiva cobren tarifas de servicio razonables o que las campañas generalmente alcancen sus objetivos.
Sharpe dijo que sería “ingenuo” pensar que cada campaña es “transparente”.
“En última instancia, depende de la persona que recibe los fondos si va a hacer lo que dice que hará con ellos”, expresó.
La participación aún está rezagada en comparación con las vías más formales de donación.
En general, la proporción de estadounidenses que dijeron haber donado a una campaña de financiación colectiva fue mucho menor que los aproximadamente 7 de cada 10 que indicaron haber hecho una contribución caritativa en 2025.
Estos esfuerzos se prestan a pequeños donativos. En la encuesta de AP-NORC se encontró que alrededor de 6 de cada 10 donantes de financiación colectiva dieron 50 dólares o menos la última vez que apoyaron una campaña.
La reducción en el monto de las donaciones subraya la importancia de contar con redes personales sólidas. Sin conexiones fuera de línea o un gran alcance en redes sociales, las campañas pueden enfrentar dificultades para alcanzar la masa crítica de contribuyentes de pequeñas cantidades que necesitan para cumplir su objetivo.
Karla Galdamez, una exmaestra de California, apoyó su primera financiación colectiva cuando un compañero educador se suicidó. Lo conocía “un poco”, dijo. Un grupo de maestros inició una campaña en GoFundMe, y no vio otra forma más efectiva de recolectar donaciones para la familia.
“La noticia se difunde bastante rápido de esa manera”, comentó Galdamez. “Luego la gente comienza a enviarse enlaces entre sí. Y funciona”.
Los sitios a menudo están llenos de solicitudes de decenas de miles de dólares para ayudar a subsidiar los costos de atención médica, o como suelen decir las campañas, el “largo camino hacia la recuperación”. Tan arraigada está la práctica que algunos defensores de los pacientes incluso recomiendan la financiación colectiva para evitar deudas.
De hecho, los gastos médicos y las causas de atención médica resultaron ser la categoría más comúnmente apoyada en la encuesta de AP-NORC. Aproximadamente 4 de cada 10 adultos en Estados Unidos que donaron a campañas este año dijeron que su donación más reciente se incluyó en esta categoría, destacando los altos niveles de preocupación de los estadounidenses sobre los costos de la atención médica.
Jeremy Snyder, experto en bioética que investiga la financiación colectiva médica, dijo que su continua prevalencia refleja la diferencia persistente entre lo que cubre el seguro y lo que cuestan los servicios de salud. Para las personas, también puede resultar más fácil buscar ayuda para cubrir costos médicos, que pueden justificarse como emergencias no negociables y únicas, que para otros gastos.
Snyder teme que más pacientes se vean impulsados a recurrir a la financiación colectiva con la reciente expiración de los créditos fiscales mejorados que ayudaron a reducir el costo del seguro de salud para la mayoría de los inscritos en la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio.
“Los costos siguen aumentando”, dijo. “La cobertura sigue siendo un desafío y probablemente empeore”.
La segunda causa más común para los donantes de financiación colectiva fueron los homenajes o funerales. Después de esa categoría estaban los comestibles u otras necesidades diarias, los gastos veterinarios o causas animales y el alivio de desastres naturales.
Sin embargo, hay amplias dudas sobre si los sitios de financiación colectiva cobran tarifas de servicio razonables.
En la encuesta de AP-NORC se encontró que solo el 44% de los adultos en Estados Unidos confían al menos “algo” en que los sitios cobran tarifas de servicio razonables.
“Simplemente creo que es un tanto desagradable que la gente esté necesitada y cobren una tarifa de servicio”, dijo Maria Barrett, de 68 años. “Debería haber una manera de hacer eso sin ella. Pero supongo que no la hay”.
Los principales sitios de recaudación de fondos con fines de lucro dicen que solo cobran tarifas de transacción para cubrir los costos de procesamiento de pagos. GoFundMe toma el 2,9% más 30 centavos de las donaciones individuales en Estados Unidos y solicita propinas opcionales. GiveSendGo, una alternativa cristiana, cobra de manera similar el 2,7% y 30 centavos.
Existe una “sensación generalizada” de que las plataformas tienen “tarifas obligatorias”, aparte de las que corresponden al procesamiento, dijo Snyder, cuando en gran medida no las tienen. Los consumidores pueden asociar a las empresas con las tarifas de plataforma más altas que cobraban anteriormente. En 2017, por ejemplo, GoFundMe eliminó su tarifa del 5% para quienes lanzan campañas personales.
“El modelo de GoFundMe está diseñado intencionalmente para garantizar que la máxima cantidad de ayuda vaya directamente a las personas y organizaciones sin fines de lucro que necesitan ayuda, mientras se da a los donantes la opción de contribuir algo adicional por nuestros servicios”, dijo Sarah Peck, vicepresidenta de comunicaciones de GoFundMe, en un comunicado.
Más de la mitad de los adultos en Estados Unidos estaban al menos “algo” confiados en que las personas que recaudan dinero a través de sitios de financiación colectiva realmente necesitan el dinero, y alrededor de la mitad estaban al menos “algo” confiados en que lo usan de manera responsable. Pero solo alrededor de 1 de cada 10 estaba “muy” o “extremadamente” confiado.
Barrett solo envía dinero si conoce a los organizadores o está satisfecha con su investigación sobre sus campañas. La residente de Nueva Jersey recientemente donó a una mujer con cáncer cerebral. Su hijo fue a la escuela secundaria con la pareja de la paciente, dijo, por lo que conocía su situación.
También estaba el sobreviviente de un incendio en una casa. “Sé que la casa estaba en llamas porque fue en mi ciudad”, comentó.
Ocasionalmente encuentra que los objetivos de las recaudaciones son “un poco astronómicos”. Pero ha visto de primera mano que el proceso funciona. Tras la muerte de su hijo, afirmó, su nuera recibió “más dinero del que podría imaginar” cuando alguien inició una campaña en nombre de su familia.
La mayor preocupación de Barrett son los factores que obligan a las personas a recurrir a tales extremos.
“Simplemente desearía que no fuera tan difícil que las personas obtuvieran ayuda en este país sin tener que recurrir a la financiación colectiva y cosas así”, dijo. “Una enfermedad puede acabar con una familia. Una muerte puede acabar con una familia. Y eso simplemente no parece correcto en este país, que se supone que es el mejor país del mundo”.
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Sanders informó desde Washington.
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La cobertura de The Associated Press de temas de filantropía y organizaciones sin fines de lucro recibe apoyo a través de la colaboración de la AP con The Conversation US, con financiación de Lilly Endowment Inc. La AP es la única responsable de este contenido.
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La encuesta de AP-NORC se realizó entre 1.146 adultos del 4 al 8 de diciembre, utilizando una muestra extraída del Panel AmeriSpeak basado en probabilidad de NORC, diseñado para ser representativo de la población de Estados Unidos. El margen de error de muestreo para los adultos en general es de más o menos 4 puntos porcentuales.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.



