Reino Unido indemniza a un detenido de Guantánamo, tras acusaciones de complicidad en tortura
El gobierno británico pagó una indemnización "significativa" a un detenido de la base estadounidense de Guantánamo, en la isla de Cuba, que acusaba a Reino Unido de complicidad en torturas a manos de...

El gobierno británico pagó una indemnización "significativa" a un detenido de la base estadounidense de Guantánamo, en la isla de Cuba, que acusaba a Reino Unido de complicidad en torturas a manos de la CIA, anunció el lunes su abogada.
Abu Zubaydah, un palestino apátrida, encarcelado desde hace más de veinte años sin juicio, fue el primer prisionero sometido a las técnicas de "interrogatorio reforzado" de la CIA tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, mientras era considerado un alto responsable de Al Qaida.
El detenido, de 54 años, había iniciado una acción civil contra Reino Unido, acusando a los servicios de inteligencia británicos de tener conocimiento de los actos de tortura y de enviar "numerosas preguntas" a la CIA de cara a sus interrogatorios.
Según su abogada, Helen Duffy, su defendido y el gobierno británico alcanzaron un acuerdo económico para poner fin al proceso, sin precisar la cantidad.
La letrada señaló "que Reino Unido pagará por su papel en la tortura infligida a este hombre", considerando que este acuerdo le "ofrece una forma de reparación y un reconocimiento implícito de sus sufrimientos intolerables a manos de la CIA".
"La indemnización es significativa, pero claramente insuficiente para cumplir con las obligaciones del Reino Unido", agregó la abogada.
Abu Zubaydah fue detenido en 2002 en Pakistán en el marco de la lucha contra Al Qaida tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y entregado a la CIA.
Entre 2002 y 2006, fue detenido y torturado en "prisiones secretas" de los servicios de inteligencia estadounidenses en Tailandia, Polonia, Marruecos, Lituania y Afganistán, según su abogada, antes de ser trasladado a Guantánamo, sin juicio.
El detenido fue sometido 83 veces a la tortura conocida como "waterboarding", que simula el ahogamiento, además de sufrir numerosos otros abusos, según un informe del Senado estadounidense.
Ese informe reconoció posteriormente que nunca fue miembro de Al Qaida y que no participó en la planificación de los atentados.
Sin embargo, las autoridades estadounidenses consideran que sigue representando "una amenaza para la seguridad" de su país y se niegan a liberarlo.
Las autoridades británicas nunca han confirmado ni negado haber tenido conocimiento de los abusos que afirma haber sufrido, alegando razones de seguridad nacional.



