Salud: diabetes, la actividad física es parte del tratamiento
Según los médicos, cada deporte tiene una función específica

Sin embargo, simplemente moverse no es suficiente; el ejercicio debe practicarse con regularidad e integrar diferentes métodos de entrenamiento: aeróbico, de resistencia y de equilibrio y estabilidad.
Nuevas evidencias científicas demuestran que variar la actividad física puede traducirse en un beneficio adicional en términos de longevidad, un mensaje particularmente importante para las personas con diabetes.
La enfermedad afecta a cientos de millones de personas en todo el mundo y se asocia con un mayor riesgo cardiovascular, pérdida de masa muscular, cambios metabólicos y mortalidad prematura.
En este contexto, la actividad física es más que una simple recomendación de estilo de vida: es, junto con la dieta, un pilar terapéutico que proporciona beneficios incluso sin pérdida de peso.
"La actividad física no es un complemento del tratamiento; es parte integral de las estrategias de prevención y tratamiento en todas las etapas de la enfermedad", enfatiza la profesora Raffaella Buzzetti, presidenta de la Sociedad Italiana de Diabetes (SID).
"Siempre hemos hablado de la importancia del ejercicio constante y regular. Pero ahora, la evidencia científica más reciente también destaca la importancia de la variedad. Alternar la actividad aeróbica con el entrenamiento de resistencia implica abordar diferentes mecanismos fisiológicos: mejoramos la sensibilidad a la insulina, reducimos la grasa visceral, protegemos la masa muscular y ayudamos a controlar los principales factores de riesgo cardiovascular", detalla.
Uno de los análisis prospectivos más amplios jamás realizados sobre la actividad física y la salud, basado en datos del prestigioso Estudio de Salud de Enfermeras y el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud (con un total de más de 110.000 personas seguidas durante más de treinta años en EE.
UU.), se publicó recientemente en el British Medical Journal, una de las revistas médicas más prestigiosas.
Ambos estudios, que incluyeron a personas inicialmente sin diabetes ni otras enfermedades crónicas graves, demostraron que quienes realizan actividad física con regularidad viven más.
Pero hay más. Las personas que alternaron diferentes modalidades de ejercicio a lo largo del tiempo (desde caminar hasta correr, desde ciclismo hasta levantamiento de pesas) mostraron un riesgo de mortalidad un 19% menor en comparación con quienes se centraron en una sola actividad, incluso con la misma cantidad total de ejercicio. En otras palabras: la variedad importa.
"La actividad aeróbica (caminar a paso ligero, pedalear en bicicleta, nadar) mejora la sensibilidad a la insulina y la capacidad cardiorrespiratoria. El entrenamiento de resistencia (pesas, bandas elásticas, ejercicios de cuerpo libre) preserva y aumenta la masa muscular, lo que promueve una mejor utilización de la glucosa. Los ejercicios de equilibrio y coordinación reducen el riesgo de caídas, lo cual es especialmente importante en presencia de neuropatía diabética. Integrar estas modalidades de actividad física implica afectar simultáneamente la glucemia, la presión arterial, la composición corporal y el perfil lipídico", detalla.
La diabetes también puede provocar desórdenes psíquicos, de acuerdo a un estudio que echa luz sobre la relación de la patología y el sistema nervioso central.
Incluso afecta las emociones y puede conducir a trastornos del estado de ánimo: si bien se sabe que la diabetes está relacionada principalmente con los niveles de azúcar en sangre y las consecuencias resultantes en los órganos y vasos sanguíneos, es menos conocido que puede influir en los mecanismos por los cuales atribuimos importancia a los estímulos e interpretamos las experiencias, causando también síntomas depresivos y dificultades cognitivas.
Un estudio colaborativo entre el IRCCS Neuromed y la Universidad La Sapienza de Roma, publicado en la revista Neurobiology of Disease, arroja luz sobre la relación entre la diabetes y la psique.
El estudio analizó los efectos de la diabetes en estructuras cerebrales específicas llamadas "redes perineuronales", que ayudan a estabilizar las conexiones neuronales, en modelos animales.
Específicamente, los investigadores observaron que, en presencia de diabetes, estas estructuras son más densas en la corteza insular, una región cerebral que forma parte de un sistema cerebral llamado "red de prominencia".
Es el circuito que permite determinar la relevancia de un estímulo para nosotros y si tiene un valor emocional positivo o negativo. En otras palabras, nos ayuda a decidir qué merece atención, qué nos atrae y qué nos alarma.
"Nuestra investigación muestra que la diabetes no solo altera el metabolismo, sino que también modifica selectivamente la arquitectura de la matriz extracelular en regiones del sistema nervioso central implicadas en el procesamiento emocional, volviéndola excesivamente densa, casi rígida", explica Giada Mascio, primera autora del artículo e integrante principal del proyecto de Investigación Finalizada de Jóvenes Investigadores del Ministerio de Salud, que posibilitó el estudio.
"El verdadero avance reside en haber demostrado una relación directa entre la densidad alterada de estas redes cerebrales y los trastornos del comportamiento relacionados con la prominencia", concluye. (ANSA).



