Salud: fármacos contra obesidad y diabetes, también aliados de la salud mental
Según estudios, son escudos contra la depresión y el trastorno bipolar

Y eso porque, por un lado, ayudan a contrarrestar el aumento de peso asociado con ciertos psicofármacos, que compromete la adherencia al tratamiento; y por otro, pueden contribuir a reducir el riesgo de depresión y trastorno bipolar.
En sustancia, los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón-1 (GLP-1), como la semaglutida, la liraglutida y la tirzepatida, son compuestos similares a las hormonas presentes de forma natural en nuestro organismo.
Existe evidencia inicial de su eficacia no solo para la diabetes y la obesidad, sino también para otras enfermedades neuropsiquiátricas.
Así lo demuestran dos estudios publicados recientemente en las revistas JAMA Psychiatry y BMC Psychiatry, los cuales se debatieron en ocasión del 27° Congreso Nacional de la Sociedad Italiana de Neuropsicofarmacología (SINPF), en Milán.
Los investigadores del Hospital Universitario Charité de Berlín demostraron que la semaglutida puede ayudar a superar uno de los principales obstáculos en el tratamiento de la psicosis: el aumento de peso inducido por fármacos.
"Los resultados del estudio -explicó Matteo Balestrieri, exprofesor de psiquiatría de la Universidad de Udine y copresidente de Sinpf- muestran que el uso de semaglutida en pacientes sometidos a terapia antipsicótica provocó una reducción media del peso corporal del 8% en tan solo 24 semanas, mientras que el uso de liraglutida provocó una reducción de aproximadamente el 5%".
Se trata de un resultado extraordinario en comparación con la estabilidad ponderal observada en el grupo tratado con metformina, el estándar actual.
"Por primera vez -añadió Claudio Mencacci, psiquiatra, director emérito del Departamento de Neurociencia del Hospital Fatebenefratelli Sacco de Milán y copresidente de Sinpf- disponemos de una herramienta eficaz no solo para tratar la mente, sino también para proteger el cuerpo de los pacientes psiquiátricos, reduciendo drásticamente el riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares relacionadas con el tratamiento".
"Los GLP-1 actúan sobre los centros de saciedad del cerebro, contrarrestando la hiperfagia (hambre excesiva) que suelen causar los psicofármacos", aseveró.
También las respuestas del segundo estudio, realizado por el Departamento de Informática Biomédica de la Universidad Nacional de Seúl con más de 360.000 personas, "son claras", afirmó Balestrieri.
"Una mayor actividad genética del receptor GLP-1 se asocia con un menor riesgo de depresión mayor y trastorno bipolar".
Mencacci cree que eso abre el camino a fármacos que "estabilizan tanto el metabolismo como la psique".
Asimismo, "se observan efectos positivos en cuanto a la adherencia al tratamiento: al reducir los efectos secundarios estéticos y metabólicos (como el aumento de peso), los pacientes tienen mayor probabilidad de adherirse a las terapias psiquiátricas". (ANSA).



