Salud: Nuevos estudios científicos contradicen a Kennedy Jr sobre vacunas
Reaviva el debate sobre la política sanitaria del gobierno y la relación con la ciencia

Según un informe difundido por medios estadounidenses, investigaciones revisadas por especialistas no encontraron evidencia que respalde algunas de las advertencias formuladas por Kennedy, quien cuestionó en distintas ocasiones la seguridad de las vacunas, ha sugerido posibles riesgos del paracetamol durante el embarazo y ha expresado críticas hacia ciertos tratamientos psiquiátricos.
Este tema es particularmente sensible porque Kennedy, un histórico escéptico de las vacunas, dirige el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), lo que le permite influir directamente en las políticas públicas sanitarias del país.
Diversos expertos subrayaron que estudios recientes no hallaron pruebas de que componentes como los adyuvantes de aluminio en las vacunas infantiles provoquen enfermedades como el autismo o alergias, contradiciendo las críticas previas del funcionario.
Investigaciones de gran escala basadas en registros médicos de más de un millón de niños concluyeron que no existe vínculo entre esos componentes y trastornos del desarrollo, lo que coincide con el consenso científico internacional.
Paralelamente, revisiones médicas y organismos internacionales reiteraron que no hay evidencia sólida que vincule el uso de paracetamol durante el embarazo con el autismo, a pesar de las advertencias en el debate político estadounidense.
La Organización Mundial de la Salud y asociaciones médicas también rechazaron esas hipótesis, recordando que décadas de investigación no muestran relación causal entre vacunas o medicamentos comunes y el autismo.
Kennedy defendió en varias ocasiones la necesidad de reexaminar estos temas y sostiene que la investigación científica debe ampliarse. Sin embargo, especialistas en salud pública advierten que la difusión de teorías sin respaldo puede generar desconfianza en los programas de vacunación y tratamientos esenciales.
El funcionario ya fue criticado anteriormente por repetir hipótesis no comprobadas, como una supuesta relación entre el analgésico Tylenol y el autismo, afirmación que posteriormente reconoció no contar con pruebas médicas concluyentes.
Las controversias sobre su postura se inscriben en una trayectoria pública marcada por posiciones críticas hacia la vacunación y por campañas que, según epidemiólogos, contribuyeron a la expansión de la desinformación sanitaria.
Analistas políticos señalaron que el debate tiene implicancias más amplias, ya que la confianza pública en la ciencia y en las agencias sanitarias federales se convirtió en un eje central de la política estadounidense tras la pandemia de COVID-19.
Desde el HHS, en respuesta a cuestionamientos previos, el departamento sostuvo que Kennedy busca "eliminar conflictos reales o percibidos" y reforzar la confianza en las decisiones sanitarias, aunque no respondió directamente a las críticas sobre las contradicciones con la evidencia científica.
Este nuevo choque entre estudios científicos y declaraciones políticas reabre una discusión clave en Estados Unidos: hasta qué punto la política puede influir en la comunicación de riesgos médicos y en la percepción pública de la salud. (ANSA).



