Serie A: Pisa amargó a Genoa
El penúltimo de la tabla empató con el "Grifone", despedido con silbidos por su público

En el duelo entre técnicos que fueron compañeros de equipo en la selección de Italia que alzó la Copa del Mundo en Alemania 2026, Alberto Gilardino logró cerrar la tarde con una sonrisa gracias al gol convertido por el franco-argelino Mehdi Léris a los 37.
Lorenzo Colombo había puesto en ventaja a los 15 a los dueños de casa, entrenados por Daniele De Rossi, que con 15 puntos quedaron a tres de su rival de turno y de Hellas Verona, que mañana recibirá al Torino y en caso de ganar por más de dos goles dejará al "Grifone" en zona de descenso, junto también con la colista Fiorentina.
Para Pisa el punto resulta importante para seguir sumando, aunque sea de a uno, en la máxima categoría, a la que regresó en esta temporada, pero fundamentalmente desde lo anímico porque lo hizo en un estadio difícil y hostil para los visitantes.
Claro que cuando las cosas no salen como los fanáticos de Genoa esperan, esa hostilidad se vuelca contra su propio equipo, como quedó reflejado en los silbidos que despidieron al plantel en un gesto de reprobación indisimulable hacia la opaca campaña que realiza.
Parecía que Genoa festejaría su cuarta victoria en el campeonato cuando Colombo abrió el marcador en el primer cuarto de hora del partido, pero un error del arquero Nicola Leali le permitió a Leris decretar la igualdad, que terminaría siendo definitiva, antes del cierre del primer capítulo.
El resultado deparó un partido con escasas emociones a pesar de las urgencias de ambos equipos que arrancó con buen ritmo, pero se fue "desinflando" y pareció castigar al equipo de De Rossi, que llegaba precedido por tres derrotas en fila que explican por qué los ánimos de los aficionados están como están.
En un duelo presenciado por unos 32.000 aficionados, los que terminaron festejando fueron el puñado de hinchas que acompañó al equipo de Gilardino, artífice del ascenso a la Serie A en 2022-23 de Genoa (en el que también supo jugar) y a quien los fanáticos locales le rindieron homenaje con una bandera que decía "Gila en el corazón".
Hoy, Gilardino debió dejar de lado los sentimientos y terminó amargando a su ex equipo con el gol de Leris, quien había tenido la primera llegada de riesgo del partido con un remate apenas ancho que despertó de su letargo al local, que respondió a los 12 con uno del portugués Vitinha que el croata Adrian Semper alcanzó a descolgar en el ángulo.
Una jugada que animó a Genoa a ir por más y le permitió abrir el marcador a Colombo con un remate que sorprendió a propios y extraños, incluido Semper, para alegría del público local, que a esa altura presagiaba una victoria sin sobresaltos.
Pero ocurrió todo lo contrario porque Pisa se recuperó del golpe, adelantó sus líneas y estuvo cerca de empatar a los 33 con un cabezazo de Leris que Leali logró despejar por sobre el travesaño, cuatro minutos antes de que el arquero local realizara una salida en falso, despejara con los puños y le dejara servida la pelota al mismo jugador, que con el arco vacío no dudó y se cobró revancha.
La jugada fue revisada por los asistentes del árbitro Daniele Chiffi en el VAR, que convalidaron la conquista en la última llegada de ese primer período, tras el cual los equipos volvieron al campo de juego con una actitud más arriesgada y con más ánimo para disputar cada pelota como si fuese la última.
El partido ganó en intensidad, pero también en errores y faltó a la cita el gol, por lo que Pisa no pasó demasiados sobresaltos para defender el punto (salvo por un cabezazo del noruego Morten Thorsby que Semper alcanzó a conjurar) que celebraron sus aficionados, que pudieron volver a acompañar al equipo como visitante después del castigo recibido por lo sucedido en el duelo con Hellas en Verona.
El mexicano Johan Vásquez fue titular en Genoa, que mantuvo en el banco al paraguayo Hugo Cuenca y al argentino Valentín Carboni (pretendido por Racing Club de su país) y volvió a frustrar a sus aficionados, enorme mayoría hoy en un Luigi Ferraris que celebró la última victoria en ese escenario frente a Hellas (2-1) en la decimotercera fecha y la última en el campeonato en la siguiente jornada, en campo de Udinese por idéntico marcador.
Después de eso, el "Grifone" cayó frente a Inter (2-1), Atalanta (1-0 también como local) y Roma (3-1 el lunes en el Olímpico).
"Las derrotas siempre generan un clima negativo", reconoció De Rossi, al lamentar que Genoa no haya podido reencontrarse con el triunfo esta tarde.
"Hoy habíamos comenzado bien, pero el habernos puesto en ventaja pareció asustarnos. Nos olvidamos de jugar y comenzamos a hacerlo en el terreno en el que Pisa mejor se siente, con pelotazos. Fallamos en el momento en el que debíamos acelerar y cerrar el partido y le facilitamos las cosas al rival, que tuvo sus méritos y es un equipo capaz de poner en apuros a cualquier rival", reconoció De Rossi.
"La posición en la tabla no ayuda para lograr la tranquilidad necesaria y eso termina afectando el juego. Los errores también son parte del fútbol, pero debemos hacerlos jugar en favor nuestro", completó el ex DT de la Roma, al reconocer que "estaba más preocupado hace dos meses por la situación, pero la preocupación siempre está presente. Debemos analizar en qué podemos mejorar para superarla".
"Creo que hicimos un buen partido, fuimos equilibrados ante un rival y en un estadio en el que no resulta fácil jugar y en el que hoy arrancamos en desventaja. Podíamos haber intentado y debimos intentar hacer algo más, pero el equipo mostró carácter y eso es lo más positivo. Tenemos que seguir trabajando si queremos mantener nuestra ilusión de seguir jugando en primera división", resumió Gilardino.
"No es sencillo adaptarse a la categoría para ningún equipo recién ascendido. Para muchos de mis jugadores esta es la primera experiencia en Serie A y hay que seguir puliendo detalles porque quedan por jugarse otros 60 puntos y necesitamos sumar todos los que sea posible", completó el DT de Pisa, que agradeció "a Genoa y a su pueblo por la bienvenida que me brindaron". (ANSA).



