"Sin luz al final del túnel": Cuba afronta un futuro sin petróleo venezolano

Por Dave Sherwood y Marianna Parraga
LA HABANA/HOUSTON, 13 ene (Reuters) - Cuba se prepara para el impacto que acarreará la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de cortar el suministro de petróleo venezolano a la isla, lo que empeorará el escenario de largos apagones y una escasez paralizante.
Venezuela, que fue el principal proveedor de la isla, no envía crudo ni combustible a Cuba desde hace aproximadamente un mes, según datos de envío y documentos internos de la estatal PDVSA, incluso desde antes de la captura del líder venezolano Nicolás Maduro por Estados Unidos.
El último buque partió del puerto de José de PDVSA a mediados de diciembre con unos 600.000 barriles de crudo venezolano para refinar en la isla.
En 2025, Venezuela fue el mayor proveedor de petróleo de Cuba con 26.500 barriles por día (bpd), seguido de México con unos 5.000 bpd, según datos y documentos.
"Simplemente no veo ninguna luz al final del túnel para que Cuba sobreviva los próximos meses enfrentando cero entregas de petróleo de Venezuela", dijo Jorge Piñón, un investigador de energía de la Universidad de Texas, en Austin. "La situación va a ser catastrófica".
Trump no ha ocultado su expectativa de que la intervención en Venezuela lleve a Cuba al límite, pero en los últimos días ha redoblado su apuesta por la isla.
El tema de cuánto tiempo podrá resistir Cuba frente a importaciones de petróleo reducidas es ahora una de las principales preocupaciones de los residentes de la isla, que ya enfrentan enormes obstáculos para encontrar alimentos, medicinas y combustible.
"Es muy estresante porque no sabemos qué decisión tomará el gobierno cubano, ni qué acciones tomará Estados Unidos", dijo el extrabajador estatal Víctor Romero, de La Habana, de 75 años.
En gran parte de las provincias rurales de Cuba, los coches tirados por caballos y las bicicletas sirven de transporte en muchos pueblos e incluso en zonas urbanas. Internet falla con frecuencia y la electricidad es fugaz, con más horas de oscuridad que de luz.
Deyanira González, un ama de casa de 57 años que vive en las afueras de La Habana, prepara el café en la mañana y el almuerzo de sus hijos con carbón, mientras la electricidad es irregular y el gas licuado no está disponible o demasiado caro.
"¿Qué pasará ahora? Si Trump prohíbe la entrada de combustible a Cuba, estaremos en la oscuridad y nuestros hijos sufrirán", señaló.
La Habana aún no ha sentido el impacto de la caída en picada de los cargamentos de combustible venezolano, y muchos residentes de la ciudad reportan que los apagones han disminuido un poco en enero desde el pico en diciembre. El servicio de gasolina y diésel en las estaciones, aunque racionados en pesos, continúa sin disminuir.
No hay información pública sobre cuánto petróleo puede tener Cuba en reservas, ni está claro si los aliados políticos de Cuba estarían dispuestos a arriesgarse ante la ira de Trump para ayudar a rescatar a Cuba.
"No hemos visto ningún apoyo de los aliados políticos de Cuba que también son exportadores de petróleo, como Angola, Argelia, Brasil", dijo Piñón. "Nadie va a ayudar a Cuba, con excepción quizás de México, en cantidad limitada, y Rusia, en cantidad limitada".
(Reporte de Dave Sherwood en La Habana y Marianna Párraga en Houston; reporte adicional de Anett Ríos y Mario Fuentes)



