Siria: EEUU lanza ofensiva aérea contra ISIS tras ataque mortal
La ofensiva sigue al ataque de diciembre en Palmira que mató a dos soldados de EEUU
Dos soldados estadounidenses y un intérprete murieron el 13 de diciembre en Palmira, en el centro de Siria, en una acción atribuida por Washington al ISIS, episodio que desencadenó una operación militar ampliada contra la organización.
En los últimos dos meses de operaciones dirigidas, "más de 50 terroristas del ISIS han sido abatidos o capturados y más de 100 sitios han sido alcanzados con cientos de municiones de precisión", informó el Comando Central de Estados Unidos (Centcom).
Entre el 3 y el 12 de febrero, las fuerzas estadounidenses realizaron diez ataques contra más de 30 objetivos en Siria, dirigidos contra infraestructuras y depósitos de armas del grupo, con el objetivo de mantener "una presión militar incesante" sobre lo que queda de la red terrorista, según un comunicado oficial.
Estados Unidos mantiene una presencia militar limitada en Siria, principalmente en el noreste del país, con la misión declarada de impedir la reconstitución del ISIS tras la derrota territorial del llamado "califato" en 2019.
Washington continúa apoyando a las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), alianza liderada por milicias kurdas, consideradas un socio clave en la lucha contra el extremismo en la región.
Aunque el ISIS perdió el control territorial hace años, agencias de seguridad occidentales advierten que la organización mantiene células activas en Siria e Irak, capaces de lanzar ataques puntuales contra fuerzas locales, tropas internacionales y objetivos civiles.
La nueva serie de bombardeos se inscribe en la estrategia estadounidense de operaciones selectivas destinadas a impedir la reorganización del grupo y a proteger a las fuerzas desplegadas en la región.
El incremento de las operaciones estadounidenses se produce en un contexto de elevada tensión en Medio Oriente, donde Washington mantiene desplegados varios miles de efectivos entre Siria e Irak para misiones de estabilización, entrenamiento y lucha contra el terrorismo, además de proteger bases y personal frente a ataques de milicias armadas.
En los últimos meses, responsables militares estadounidenses advirtieron que el ISIS intenta aprovechar la inestabilidad regional y la dispersión de fuerzas locales para reorganizarse, especialmente en zonas desérticas del centro de Siria, donde mantiene redes clandestinas de apoyo logístico, financiamiento y reclutamiento.
Analistas de seguridad sostienen que, pese a no controlar territorio, el grupo conserva capacidad para lanzar atentados selectivos y operaciones de guerrilla, lo que obliga a mantener campañas de bombardeos periódicos y operaciones especiales para evitar su reconstitución como amenaza regional. (ANSA).



