Sociedad: inclusión, escuela y discapacidad. Italia inspira a Japón
En Tokio, la comparación entre ambos modelos: normas, prácticas y desafíos comunes

Cuatro voces, cuatro experiencias de vida, un hilo conductor: la búsqueda de una sociedad más humana, donde la discapacidad no limite la participación en la escuela, el trabajo ni la sociedad.
La reunión fue coordinada por Aya Miyake, romana de adopción y madre de una niña con discapacidades graves, quien compartió su experiencia directa en el sistema italiano a diario.
A ella se unió Toshihiko Ouchi, investigador y profesor de educación especial en la prefectura de Kanagawa, autor del libro "Crónicas de una educación plenamente inclusiva" (2025), fruto de un año de estudios en Italia, que abarcó Bolonia, Roma, Cerdeña, Florencia y Trieste.
Completaron el panorama Tadashi Shimizu, padre de una niña con síndrome de Down que visitó hogares de acogida y cooperativas sociales en Roma en marzo de 2025, e Hiroshi Hata, trabajador social con tres meses de estancias de estudio en Trento, Roma y Bolonia.
Juntos, describieron una Italia que, a lo largo de más de 50 años, construyó un legado único de prácticas inclusivas: desde la abolición de las clases especiales mediante la Ley 517/1977, hasta la inclusión estructural de apoyo en las aulas ordinarias, y el papel de las cooperativas sociales y las asociaciones familiares.
En Italia, la educación inclusiva es un derecho constitucional: el 97% del alumnado con discapacidad asiste a clases regulares, con el apoyo de profesorado especializado.
Como se destaca en las directrices nacionales, la inclusión no es responsabilidad exclusiva de los proveedores de apoyo, sino una responsabilidad compartida de toda la comunidad educativa.
En Japón, el enfoque es diferente. Históricamente orientado hacia las escuelas especiales (tokubetsu shien gakkō), el país del Sol Naciente inició una apertura gradual tras ratificar la Convención de la ONU en 2014.
Hoy en día, coexisten clases regulares con apoyo, clases especiales en el propio centro e instituciones especializadas.
La nueva ley promulgada en 2024 —que exige "adaptaciones razonables" también para las instituciones privadas— marca una aceleración, pero la cultura de la separación sigue arraigada.
"Las escuelas japonesas son justo lo contrario de la inclusión plena que vemos en Italia", explicó Ouchi a ANSA.
(ANSA).



