Teatro: La versión dramática de Hermano Sol y Hermana Luna sube a los escenarios
En Asís, la obra de Franco Zeffirelli adaptada

Ocho siglos después y tras el estallido de un nuevo conflicto armado en Medio Oriente, la historia del santo patrono de Italia resuena con fuerza y claridad en su mensaje.
Más aún en el teatro, con Fratello Sole Sorella Luna, el espectáculo con el que el director Piero Maccarinelli lleva por primera vez a escena la obra maestra cinematográfica de 1972 de Franco Zeffirelli. El montaje debutará en estreno nacional el 5 de marzo en el Teatro Lyrick.
Se trata de una "comedia con música", coproducida por International Music and Arts, Agidi, Fondazione Sipario Toscana Onlus - La Città del Teatro y Oliver and Friends, con dramaturgia de Angela Dematté a partir del guion original de Zeffirelli, Suso Cecchi D'Amico y Lina Wertmüller.
Con el patrocinio de San Francesco 1226-2026 —el Comité Nacional para la celebración del octavo centenario de su muerte— la obra recorrerá Italia desde octubre, con paradas en Milán, Turín, Bolonia, Florencia, Roma y Cascina.
Los protagonistas, en los papeles del Santo y de Clara, son Giulio Pranno y Ksenia Borzak, acompañados por Massimo Wertmüller y Fabrizia Sacchi, además de Gabriele Cicirello, Antonio Iorio, Edoardo Raiola, Andrea Galasso y Edoardo Sacchi.
"Contamos los años juveniles de Francisco, de 1202 a 1209, cuando acude por primera vez ante el papa Inocencio III para aclarar sus dudas", explica Maccarinelli.
"Es la adolescencia y la posadolescencia de Francisco, la primera guerra, el horror de haber matado. Ahí empieza a nacer su conciencia, no solo hacia la naturaleza, sino también hacia los seres humanos, los pobres, los desheredados, los leprosos.
Es un camino no solo espiritual, sino vital: Francisco no es un profeta, ni un gran obispo o teólogo. Es un joven que experimenta el amor por el mundo".
En escena, el relato parte de Clara, que lleva pan a los leprosos. "Será un recorrido difícil para ambos, por la posición de sus familias, del clero y la desconfianza inicial de los amigos —añade el director—. Es una historia de jóvenes en busca de valores alternativos a los de sus padres y su clase social.
Clara y Francisco encontrarán un maravilloso punto de encuentro con el Cántico de las criaturas, que decidí incluir aunque sea posterior a 1209, porque es la síntesis del pensamiento franciscano, su verdadera línea religiosa y humana, que invita a la felicidad y a la alegría de estar en este mundo".
En medio, sobre la escenografía de Francesco Sereni y con música de Riz Ortolani, desfilan también las historias de Bernardo, Paolo, el padre Bernardone y la madre Pica, así como los lugares clave en la vida de Francisco: su casa, el barrio de los tintoreros, el campo, la humilde iglesia de San Damián, el crucifijo y la basílica de San Pedro.
"No es un trabajo filológico; probablemente ni siquiera sabemos exactamente cómo era San Pedro en 1209 —precisa Maccarinelli—. Imaginamos una iglesia dorada en la que resonara la voz del Papa, que es la de Tullio Solenghi".
El director confía a Clara un intenso monólogo en el que advierte sobre la destrucción del planeta. "En el siglo XIII estábamos en los albores; hoy el mundo está desgarrado por crisis climáticas, guerras y bombas que caen en todas partes: en Ucrania, en Medio Oriente, en África. No hace falta actualizar el mensaje de Francisco".
¿Quién sería hoy Francisco? "Hay muchos en el mundo —concluye—. Cuando Zeffirelli filmó su película, vivíamos la gran rebelión del 68. ¿Estamos también ahora cerca de un proceso de cambio? No lo sé. Depende de que las palabras de Francisco resuenen en la mente de nuestros contemporáneos y de si queremos, finalmente, reconciliarnos con el Hermano Sol y la Hermana Luna". (ANSA).



