Tecno: Ue presenta su proyecto para modernizar normas digitales
La Digital Networks Act (DNA), fibra óptica general para 2035.

Tal como se había anticipado, la principal novedad es el abandono definitivo del cobre: para 2029, cada país miembro deberá presentar un plan nacional que permita completar la transición a la fibra óptica antes de 2035.
Otro frente crítico es el 5G, que en Europa sigue rezagado frente a Estados Unidos y Asia, sobre todo en términos de calidad de las redes. El atraso se atribuye a subastas costosas y a mercados fragmentados.
La DNA apuesta por una mayor coordinación del espectro radioeléctrico y por reglas que impulsen el 5G stand-alone, considerado estratégico para sectores como la industria, la logística, la salud y la defensa.
La maxi reforma, presentada en Estrasburgo por la vicepresidenta de la Comisión Europea, Henna Virkkunen, busca crear un verdadero mercado único de las telecomunicaciones.
En ese marco se introduce un "pasaporte único" que permitirá a los operadores ofrecer servicios en toda la UE con un único registro nacional.
En la misma línea se inscriben la armonización de la asignación del espectro, con licencias de duración indefinida, y la autorización a nivel europeo para los operadores satelitales, que será concedida directamente por la Comisión Europea.
En la relación con las Big Tech, no se avanzó con el llamado fair share —la tasa por el uso de las infraestructuras europeas, que habría abierto un conflicto con la administración Trump, pero se plantea la necesidad de una mayor cooperación.
La Comisión Europea reclama un salto cualitativo en la cooperación sobre el uso de las redes por parte de los grandes consumidores de tráfico, desde Netflix y YouTube hasta TikTok.
En materia de seguridad, la DNA incorpora un "plan de preparación" para reforzar la resiliencia de las redes frente a catástrofes naturales y ciberataques.
La norma reafirma además los principios de la neutralidad de la red, aunque habilita a Bruselas a adaptar las reglas a futuros desarrollos tecnológicos.
En cuanto a la gobernanza, el proyecto propone la creación de dos nuevos organismos —el Radio Spectrum Policy Body (RSPB) y la Office for Digital Networks (ODN)— que reemplazarán al actual Radio Spectrum Policy Group (RSPG) y a la oficina BEREC.
Con la DNA, Bruselas unifica en un solo texto el Código Europeo de las Comunicaciones Electrónicas, el reglamento BEREC, el programa de política del espectro radioeléctrico y otras disposiciones.
"El objetivo es estimular la innovación y la inversión en redes resilientes y avanzadas en Europa, acelerar la transformación digital, fortalecer el mercado único de la conectividad y ofrecer redes de excelencia a ciudadanos y empresas en toda la UE", subrayó Virkkunen.
El fin del uso del cobre es considerado "fundamental para conectar a todos los hogares a redes gigabit". Si bien la transición a la fibra ya está en marcha, Bruselas reconoce que, sin un marco común, podría avanzar de manera fragmentada, con un apagón desigual del cobre y efectos negativos sobre la competencia y la protección de los usuarios finales.
Por eso, el proceso será estructurado mediante la creación de áreas geográficas específicas, denominadas Copper Switch-Off Areas (CSO), que deberán ser definidas por las autoridades regulatorias nacionales con base en criterios comunes fijados a nivel europeo.
Para mayo de 2028, cada país deberá publicar la lista de estas áreas, que se actualizará en función del avance de las redes y de las condiciones del mercado.
El hito clave llegará en el otoño de 2029: antes del 31 de octubre, cada Estado miembro deberá notificar a Bruselas su plan de transición.
Durante todo el proceso se prevén salvaguardas para los consumidores, con posibles excepciones en zonas donde la fibra no sea económicamente viable o existan otros servicios de conectividad adecuados. (ANSA).



