Tecno: Zuckerberg admite fallas en Instagram y enfrenta juicio histórico
El CEO de Meta reconoció que el filtro para bloquear a menores de 13 años no funcionó

El ejecutivo compareció ante un jurado en Los Ángeles en el marco de un proceso contra varias plataformas digitales acusadas de haber diseñado deliberadamente sus productos para generar dependencia en niños y adolescentes.
Durante su testimonio, Zuckerberg se disculpó por las fallas del filtro de edad en Instagram y sostuvo que la compañía ha invertido recursos significativos para mejorar los mecanismos de verificación y protección de menores, aunque admitió que el sistema no siempre logró impedir el acceso de usuarios por debajo del límite permitido.
El proceso gira en torno a la demanda presentada por una joven de 20 años, identificada por las iniciales KGM, quien sostiene que el uso temprano de redes sociales como Instagram y YouTube generó dependencia tecnológica y agravó problemas de ansiedad, depresión y pensamientos suicidas.
Meta y Google —propietaria de YouTube— figuran como principales acusados, mientras que otras plataformas como TikTok y Snapchat alcanzaron acuerdos extrajudiciales con la demandante antes del inicio del juicio.
La comparecencia de Zuckerberg marca la primera vez que el fundador de Facebook responde ante un jurado sobre acusaciones de este tipo, tras haber testificado anteriormente ante el Congreso estadounidense sobre seguridad digital y protección de menores.
Los abogados de la demandante sostienen que las compañías tecnológicas incorporaron conscientemente herramientas destinadas a maximizar el tiempo de uso —como algoritmos de recomendación, reproducción automática, desplazamiento infinito y notificaciones constantes— con el objetivo de aumentar la participación de usuarios jóvenes y, con ello, los ingresos publicitarios.
Meta rechaza las acusaciones y afirma que las pruebas demostrarán su compromiso con la seguridad de los jóvenes, además de sostener que los problemas de salud mental de la demandante no pueden atribuirse exclusivamente al uso de redes sociales, sino a múltiples factores personales y familiares.
El testimonio del ejecutivo llega después de la declaración en el mismo proceso del responsable de Instagram, Adam Mosseri, quien cuestionó que el uso de redes sociales pueda considerarse una adicción clínica, aunque reconoció la existencia de casos de uso problemático.
El juicio forma parte de un conjunto de causas seleccionadas como "casos piloto", cuyo resultado podría influir en miles de demandas similares presentadas en todo Estados Unidos contra las grandes empresas tecnológicas por el impacto de las redes sociales en menores.
Analistas legales señalan que el proceso también podría afectar el alcance de la protección jurídica que históricamente ha beneficiado a las plataformas digitales bajo la Sección 230 de la legislación estadounidense, que limita la responsabilidad de las compañías por los contenidos publicados por usuarios.
El caso se desarrolla en medio de un creciente debate internacional sobre el efecto de las redes sociales en la salud mental juvenil, mientras legisladores en Estados Unidos y otros países evalúan nuevas regulaciones para restringir el acceso de menores y exigir mayores controles a las plataformas.
Diversos estados, distritos escolares y familias estadounidenses han iniciado acciones legales similares en los últimos años, acusando a las empresas tecnológicas de priorizar el crecimiento de usuarios y los ingresos publicitarios por encima de la protección de los menores. (ANSA).



