Trump acelerará permisos para la minería en aguas internacionales

Por Trevor Hunnicutt
WASHINGTON, 21 ene (Reuters) - El Gobierno de Donald Trump ha seguido adelante con un esfuerzo para fomentar la exploración estadounidense de las profundidades marinas mediante la aceleración de permisos para las empresas que buscan minerales críticos en aguas internacionales, una medida que podría enfrentarse a problemas ambientales y legales.
Esta medida podría desencadenar una carrera por los recursos de los fondos marinos liderada por Estados Unidos antes de que se establezcan las normas mundiales que regulan estas técnicas mineras relativamente nuevas.
Una nueva norma finalizada de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica sigue a la firma de un decreto por parte de Trump, que busca reforzar la industria minera de aguas profundas como parte de un esfuerzo para contrarrestar el amplio control de China sobre los metales críticos.
Bajo la norma, funcionarios estadounidenses consolidarán el proceso de concesión de licencias y permisos en una revisión única y ostensiblemente más corta, según un comunicado de prensa del Gobierno al que tuvo acceso Reuters.
El año pasado, la minera canadiense The Metals Company inició el proceso para obtener tales licencias y permisos de exploración, avanzando en su intento de convertirse en la primera empresa en obtener la aprobación para explotar minerales de aguas profundas.
Se cree que algunas zonas del océano Pacífico y otros lugares contienen grandes cantidades de rocas con forma de papa, conocidas como nódulos polimetálicos, llenas de los componentes básicos de los vehículos eléctricos y la electrónica, como níquel, cobre y cobalto.
Sigue habiendo dudas sobre cómo avanzará la regulación de la industria.
El decreto de Trump ordenó a su Gobierno agilizar los permisos de minería bajo la Ley de Recursos de Minerales Duros de los Fondos Marinos de 1980 y establecer un proceso para emitir permisos en la Plataforma Continental Exterior de Estados Unidos.
La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos -creada por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que Estados Unidos no ha ratificado- lleva años estudiando normas para la minería de los fondos marinos en aguas internacionales.
Pero no las ha formalizado debido a diferencias sobre los niveles aceptables de polvo, ruido y otros factores de esta práctica.
Cualquier país puede autorizar la explotación minera de aguas profundas en sus propias aguas territoriales -aproximadamente hasta 200 millas náuticas de la costa- y las empresas ya están haciendo fila para explotar las aguas estadounidenses.
Los partidarios de la minería de aguas profundas han afirmado que esta práctica reduciría la necesidad de grandes explotaciones mineras en tierra, que a menudo son impopulares entre las comunidades que las acogen.
Los grupos ecologistas han pedido que se prohíban estas actividades, advirtiendo que las operaciones industriales en el fondo del océano podrían causar una pérdida irreversible de biodiversidad. (Reporte de Trevor Hunnicutt; Editado en español por Daniela Desantis)



