Ucrania: El ingreso de Ucrania en 2027 divide a la UE
Exigencia de Zelensky. Luxemburgo replica: "No den ultimátums".

En el marco de un Consejo de Asuntos Exteriores dominado por las nuevas sanciones a Irán, el tema ucraniano también ocupó un lugar relevante. Se destacaron especialmente dos cuestiones: la emergencia energética y las declaraciones del líder de Kiev sobre su futuro ingreso en la Unión Europea.
En cuanto a la emergencia energética, Europa ya se había mostrado dispuesta a hacer todo lo posible incluso antes de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la tregua acordada con su homólogo ruso, Vladimir Putin. Sin embargo, la reacción de Bruselas y de las cancillerías europeas frente al segundo punto fue significativamente diferente.
Al señalar una fecha concreta como inicio de la adhesión de Kiev a la UE, Zelensky no tuvo en cuenta los complejos procedimientos que regulan la entrada de los países candidatos.
Estas normas, si no se respetan, podrían volverse en contra de Kiev, erosionando el consenso sobre su ingreso en la UE y aumentando la irritación de aquellos, como Montenegro, que ya se adaptaron a casi todos los parámetros requeridos.
"Tenemos reglas y debemos respetarlas. Ya le he dicho a Zelensky que no lance ultimátums", subrayó con claridad el ministro de Relaciones Exteriores de Luxemburgo, Xavier Bettel, un habitual en los círculos de poder de Bruselas.
"La entrada en 2027 no es el sueño de Zelensky, sino de muchos Estados miembros", moduló el tono la comisaria de la UE para la Ampliación, Marta Kos, quien es consciente de que, para la adhesión, se requiere el respeto de los "principios fundamentales" por parte de Ucrania.
"Lo que está claro es que el futuro de Ucrania está en la Unión Europea. Estamos, por lo tanto, trabajando en esto y en el proceso de adhesión a la UE", observó Kaja Kallas, Alta Representante de la UE para la Política Exterior. Además, el 24 de febrero, varios comisarios europeos estarán en Ucrania para conmemorar el cuarto aniversario de la guerra y mostrar, una vez más, su apoyo a la entrada de Kiev en la UE.
Los avances del gobierno ucraniano han sido enormes, y las recientes dificultades en la lucha contra la corrupción parecen haber sido superadas.
Sin embargo, en el ámbito de las reformas económicas, jurídicas y administrativas, el trabajo de Kiev aún no terminó.
Para Bruselas, el proceso debe ser irreprochable y basado en el mérito, para no generar irritación y protestas no solo entre los 27, sino también entre los países candidatos, principalmente aquellos de los Balcanes Occidentales.
Mucho dependerá también de la voluntad política y de la estructura del acuerdo de paz que podría surgir de las negociaciones. Es evidente que, tras haber quedado descartada la posibilidad de incluir la entrada de Kiev en la OTAN en un futuro acuerdo, la importancia de la adhesión a la Unión se multiplicó y cuenta con el apoyo de Estados Unidos y la falta de oposición de Rusia.
Por otro lado, sobre la ampliación, el quórum requerido es el de la unanimidad, lo que complica aún más la situación.
El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, invitó a avanzar en el trabajo técnico para facilitar la aproximación de Ucrania a la UE, posponiendo votos incómodos para sortear el veto de Hungría. Pero en algún momento se deberá tomar una decisión entre los 27.
En este sentido, las elecciones en Hungría del próximo 12 de abril serán cruciales. Viktor Orban convirtió su "no" a la entrada de Ucrania en la UE en uno de sus caballos de batalla.
Una posible derrota suya cambiaría definitivamente los equilibrios en la mesa de negociaciones. Sin embargo, incluso en ese caso, la fecha de 2027 corre el riesgo de convertirse en una utopía. (ANSA).



