Ucrania: fuerza multinacional y promesas vinculantes
Ejército ucraniano de 800.000 soldados. Francia y Alemania con "hub militares"
Las promesas de los líderes presentes en la cumbre no son suficientes; su validez dependerá de la ratificación por parte de los Parlamentos, incluso en Europa. El encuentro es claro: ha llegado el momento de traducir las palabras en acciones concretas.
Dos páginas y cuatro puntos que resumen la estrategia. Se parte de una primera línea de defensa garantizada por un ejército ucraniano fuerte de 800.000 hombres. Línea de frente vigilada por Estados Unidos, a través de satélites, drones y sensores. Fuerza multinacional de seguridad ubicada en Ucrania, por tierra, mar y aire, también para garantizar la regeneración de las fuerzas ucranianas, agotadas por el conflicto.
Y aunque los europeos liderarán aquí, Estados Unidos echará una mano en inteligencia y logística en las que están más avanzados.
Washington incluso se comprometería a apoyar a sus aliados en caso de que Ucrania fuera atacada de nuevo: una especie de artículo 5 de la Alianza Atlántica. Aquellos que se comprometan con sus militares tendrán que actuar como "botas en el terreno" en caso de que se reanude la guerra: Londres y París ya anunciaron "hub militares" en el país inmediatamente después de la tregua.
"Debemos ser claros: no se trata de poner a disposición un batallón para que se estacione en Leópolis o Kiev, sino que se trata de firmar garantías jurídicas y, si se viola el acuerdo, será necesario llevar al propio país a la guerra", precisa una fuente europea, explicando el significado de la cumbre.
Por ello, los compromisos incluyen "el uso de capacidades militares", pero también "el apoyo logístico y de inteligencia, las iniciativas diplomáticas y la adopción de nuevas sanciones".
Un menú amplio que permita a los distintos países elegir su propio nivel de riesgo, también a la luz de las Constituciones y de las realidades políticas internas. Italia, por ejemplo, ya expresó que excluye las tropas en el terreno mientras Berlín esté dispuesto a participar, pero sólo en los países vecinos de la OTAN, después de la luz verde del Bundestag.
Ahora el quid de los tiempos permanece. ¿Cuánto tiempo tendrán que comprometerse los socios? Zelensky ya le ha dicho a Washington que los 15 años propuestos no son suficientes y está claro que debe haber unidad de propósito con Europa. Kiev también presiona a la UE para que tenga una fecha de entrada en la Unión, vista como parte de las garantías de seguridad (una petición que choca con el principio de mérito, habitualmente aplicado). 2027 es irreal, todo el mundo lo sabe y el punto de caída aún está por entenderse.
Además, de fondo flota lo indecible: ¿Hasta qué punto podemos confiar en Donald Trump? Pregúntenle a Dinamarca si las garantías de seguridad de Estados Unidos son válidas hoy en día.
En resumen, la idea de la ratificación del Congreso no sólo le gusta a Zelensky. (ANSA).



