Ucrania: italianos se enrolan en Kiev, "somos europeístas"
“Dejamos nuestros trabajos por una trinchera en el Donbás.”

Por el enviado Lorenzo Attianese.
En Kiev hay una nueva generación de jóvenes italianos que pronto se sumará a las tropas ucranianas, con el apoyo de una asociación que respalda a una veintena de ellos desplegados en el frente contra los soldados rusos.
Entre ellos está Andrea Cappelletti, un joven de 25 años de Cant—, que muestra el procedimiento de alistamiento en las Fuerzas Armadas de Ucrania.
"Claro que contemplé la posibilidad de morir, pero prefiero que sea así antes que quedarme mirando sin hacer nada", explica mientras camina por la plaza Maidán y sacude la nieve que se posa sobre las doce fotos de italianos caídos en Ucrania, en uno de los tantos memoriales que ocupan este lugar.
Además de llevar al frente alimentos italianos, medicamentos y equipamiento médico, la asociación italiana Stur (acrónimo de *Support the Ukrainian Resistance*), integrada por unas quince personas y con decenas de donantes, cuenta con una ventanilla de apoyo psicosocial para los familiares de los jóvenes italianos que deciden alistarse.
"Somos conscientes —dicen— del dolor que las familias de los voluntarios deben afrontar tras la decisión de partir y, a veces, de no regresar". Entre ellos hay un grupo de amigos veinteañeros provenientes de Verona, Emilia Romaña y Toscana.
Andrea eligió "Velite" como nombre de guerra. "Es una referencia a esas figuras de la antigua Roma que llevaban agua a la primera línea", explica, y recuerda que desde hace tres años ha estado en varias ocasiones en contacto con soldados en Ucrania, desde Jersón hasta Pokrovsk, aunque solo para llevar ayuda.
"Para mí, que soy un europeísta convencido, todo lo que está pasando es injusto. En diciembre dejé en Italia mi trabajo como diseñador y comencé el proceso para alistarme".
El joven de Cant—, que expone con firmeza las razones de su elección, ya habló con su familia. Su padre, también voluntario en tareas de ayuda humanitaria, no está de acuerdo.
"A él no le gusta la idea de que yo pueda matar, pero entendí que sin armas no se resolverá nada. La paz, la ayuda y el pan ya no alcanzan. Hacen falta fusiles", añade, al anunciar que está listo para sumarse al 411§ regimiento de las Fuerzas Armadas ucranianas como piloto de drones de ataque.
La misma decisión tomó N., de 34 años, de Verona, que hace diez días se trasladó a Kiev. "Mi familia no sabe de mi elección; solo saben que me fui para venir aquí".
N. también tenía trabajo, como programador, pero "esa etapa —explica— para mí ya terminó, estoy en paz. Ahora quiero ayudar en la primera línea, estoy listo para ponerme a disposición.
Aquí existe la posibilidad de que nazca una Europa diferente, los ucranianos tienen un espíritu muy europeísta".
El grupo de idealistas y aspirantes a soldados llegados desde Italia está convencido de la victoria de Kiev. "Lo importante es no rendirse —afirman—. Aunque Moscú tenga más soldados, tarde o temprano se les acabará la voluntad de combatir. A diferencia de nosotros, no tienen una verdadera motivación para estar aquí". (ANSA).



