Ucrania: la dura negociación sobre Ucrania Trump presiona para cerrar
Pulseada entre Vladimir Putin y Volodimir Zelensky
En suma, ninguno de los dos desea ser culpado de un eventual fracaso de las tratativas de paz, que se reanudaron hoy y proseguirán mañana en Ginebra. Francamente, quien concedió hasta hoy más fue Kiev, mientras que Moscú permanece sustancialmente firme en su posición.
La síntesis podría ser esta: Rusia y Ucrania querrían ambos poner fin a esta guerra, Kiev más que Moscú, pero el compromiso está todavía muy lejano. Existe, sin embargo, el "árbitro" que presiona para poner fin al conflicto bélico. Trump quiere algún tipo de alto el fuego, cuánto sea justo poco importa, lo importante es tener algo para usar en las elecciones de medio término de noviembre próximo.
Por lo tanto, el factor tiempo se vuelve crucial, y esto incluso explica los rumores —desmentidos por Zelensky— sobre posibles elecciones y un referéndum en Ucrania a mediados de mayo. Y esto también explica la nueva propuesta de Moscú de una gobernanza temporal de la ONU una vez que el conflicto se haya detenido de alguna manera.
No es una propuesta nueva; Moscú ya la había debatido el año pasado, pero tras la férrea oposición de Putin a la presencia de fuerzas extranjeras en Ucrania (la fuerza militar propuesta por el grupo de Voluntariosos Europeos), el regreso de esta vieja idea aparentemente le da un aire diferente a las negociaciones trilaterales entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania. Al parecer... porque la noche anterior a las nuevas tratativas, Rusia atacó a Ucrania con 29 misiles y 396 drones. Solo para recordarnos quién tiene el cuchillo por el mango.
Y los problemas de fondo no han cambiado. Sobre todo, las exigencias de Rusia se mantienen inalteradas, consciente de que si la guerra continúa, los mayores problemas recaerán sobre Ucrania, atrapada entre el agotamiento de sus tropas y población y los dictados de Trump. "Ucrania debe sentarse a la mesa de negociaciones lo antes posible", reiteró el lunes el mandatario estadounidense, ignorando que Kiev lo ha hecho sistemáticamente, cediendo mucho, algo que ciertamente no puede decirse de Moscú.
Ucrania aceptó la posibilidad de ceder territorio a Rusia, pero aún está por verse cómo lo hará. La disputa se redujo al 20% del Donbás, que Rusia aún no controla militarmente. Tal concesión era imprevisible hace apenas unos meses.
Por el contrario, Rusia, tácticamente, no tiene intención de renunciar a ninguno de sus objetivos en este momento. Moscú reiteró, a través de su viceministro de Asuntos Exteriores, Serguei Ryabkov, que para resolver el conflicto es necesario abordar las causas fundamentales del mismo. Y la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, explicó una vez más cuáles son estas causas, afirmando que "Kiev ha pasado de ser un régimen títere que simulaba democracia a una célula terrorista internacional con características únicas, concretamente una tendencia neonazi". Estas son las mismas posiciones que Moscú expresó al comienzo de la guerra.
Pero ahora está la variable de Trump, que quiere que esta guerra concluya de alguna manera, según algunas fuentes, para junio. El magnate neoyorquino adoptó con frecuencia la narrativa rusa y se inclina claramente hacia Putin. Pero para que Zelensky acepte rápidamente, Trump tendrá que pedirle algo al zar. ¿Será capaz de hacerlo? ¿O insistirá e intentará doblegar por completo la voluntad de Kiev? El futuro de la guerra en Ucrania depende de la respuesta a esta pregunta. Y no solo eso. (ANSA).



