Ucrania: La resistencia de Ucrania y el arte de sobrevivir
Energía verde, drones y misiles para evitar el avance ruso
En Ust-Chorna hay un verdadero tesoro: la electricidad, un bien que se volvió raro en Ucrania. Aquí, gracias a una pequeña red de centrales hidroeléctricas, los cuatro pueblos de la comunidad escondidos en un valle boscoso son inmunes a los apagones causados por los masivos bombardeos rusos, que en especial durante el último tiempo atacaron la red energética centralizada ucraniana, casi destruyéndola por completo.
Durante todo el invierno, Moscú dejó a cientos de miles de ucranianos, incluso en la capital, Kiev, en el frío y la oscuridad. Pero también en los pueblos vecinos a Ust-Chorna: "Sí, todos nos envidian", admitió el alcalde Petro Kostyak, quien ahora quiere atraer más inversiones para aprovechar los recursos naturales del valle, producir energía verde y venderla.
El arte de arreglárselas también lo han tenido que aprender en el frente: en la primera línea está Olena, una joven de 26 años que hasta 2024 gestionaba una discoteca en Praga.
Hace un año, en uno de los momentos quizás más dramáticos para el país, marcado por el avance constante de Moscú, regresó a su patria y ahora lucha junto a sus compañeros de armas: "Mi vida anterior era una carrera continua, llegar a tiempo, ganar, demostrar. Ahora, todo es más sencillo: lo que importa es que mis compañeros de armas estén vivos después de los ataques enemigos".
También Anastasia, de 19 años, tiene una nueva vida: tras terminar la escuela, había comenzado a trabajar como camarera, pero la guerra también la alcanzó. Se enlistó hace solo 11 meses, pero ya fue promovida en el campo, ahora es operadora de los letales drones que hacen estragos entre los hombres y equipos rusos.
Y son precisamente estos pequeños objetos voladores los que mostraron el talento ucraniano: impulsados por la necesidad de defenderse con los escasos medios disponibles, bajo el constante golpe de la falta de municiones para armas tecnológicamente avanzadas, los drones comerciales, que se venden por unas pocas decenas de euros, se convirtieron en mortales instrumentos de muerte.
Y esto ha sido solo el comienzo: ya es un recuerdo lejano la secuencia que inmortalizaba los primeros drones lanzados contra los tanques rusos para repeler la ofensiva.
Aquellos eran fabricados en Turquía: hoy, Ucrania es considerada la más avanzada en este ámbito, capaz de diseñar y producir drones mucho más avanzados que aquellos que parecían juguetes, o armas más ambiciosas como los misiles.
Los R-360 Neptun, por ejemplo, serán recordados en Moscú durante mucho tiempo, porque son los que hundieron el Moskva, el buque insignia de la Flota del Mar Negro. Quizás el golpe más sonado al Kremlin en cuatro años de guerra. (ANSA).



