Ucrania: ucranianos, "primero paz, después elecciones"
Las figuras militares, desde Zaluzhny hasta Budanov, gozan de popularidad
"Mientras haya guerra, no tiene sentido hablar de política", repiten muchos en las calles, citando la ley marcial vigente, sobre todo ante las constantes reorganizaciones en la cúpula del gobierno, como la dimisión del jefe de los servicios secretos, Vasyl Malyuk, quien estuvo al mando desde los primeros meses del conflicto.
Sin embargo, jóvenes y mayores se alinean con el presidente, Volodímir Zelenski.
"l -dicen- fue el primer presidente en enfatizar la centralidad de Kiev en las decisiones sobre el destino de nuestro país, no de Bruselas ni de los estadounidenses".
Para Oleh Saakian, politólogo ucraniano, "sería imposible hacer cálculos ahora, porque todo depende de la solución que surja en el frente".
Sin embargo, ya existen algunas cifras, y él mismo cita las del Instituto de Sociología de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania.
"Actualmente, la confianza en Zelenski, aunque no la confianza electoral, es del 40%. Comparte el primer puesto con el general Valerii Zaluzhny", agrega Saakian.
El excomandante en jefe de las Fuerzas Armadas, ahora embajador en el Reino Unido, es uno de los nombres que circulan entre muchos ciudadanos de Kiev, quienes lo ven como un candidato para la posguerra.
Sin embargo, Zaluzhny reiteró que no le interesa formar un partido político. Y algunos en los bares también mencionan a Kyrylo Budanov, jefe de la inteligencia militar ucraniana, en conversaciones. Cuanto más se prolonga el conflicto, más crece la aprobación de militares o exoficiales.
"Esta categoría tiene al menos el 20% de los votos, porque a medida que la guerra se prolonga, el pueblo se une en torno a su bandera", reflexiona el politólogo.
¨Qué pasaría si se celebraran elecciones pronto, como pide Trump?
"Zelenski ganaría en la primera vuelta, pero Zaluzhny ganaría en la segunda, mientras que Budanov quedaría tercero o cuarto", comenta.
Las elecciones, a pesar de que el presidente estadounidense y el propio Putin las piden, no se celebrarán sin paz, o al menos sin una tregua. Algunos también señalan que todavía hay miles de desplazados, tanto en el extranjero como dentro del país, que tendrían grandes dificultades para votar.
"Y, sin embargo -argumenta Saakian- hubo un momento en 2023 en el que todos se preparaban para las elecciones, quizá convencidos de que la guerra podía resolverse rápidamente. Desde entonces, sin embargo, nada ha cambiado, salvo que los antiestadounidenses y antioccidentales ocuparon los espacios que dejaron vacíos los partidos prorrusos, mientras que su retórica es alimentada precisamente por las incursiones de Trump, que cambia de opinión a diario. La mayoría prooccidental permanece, dividida entre proeuropeos y proestadounidenses, cada vez menos".
Una cosa es segura para todos: las elecciones en Ucrania no pondrán fin a los combates, y el 70% sigue dispuesto a sacrificar vidas, mientras que en la plaza Maidán, más que en la nieve, ahora se corre el riesgo de tropezar con las fotos y banderas de los monumentos a los caídos. (ANSA).



