UE: El giro de Trump no frena a Europa, "lo detuvimos unidos"
Nueva amenaza del magnate respecto a los bonos: "Si los venden, habrá represalias"

Sin embargo, la ruptura parece irreparable: la última semana turbulenta ha reforzado la convicción de que, en palabras de Ursula von der Leyen, Europa debe responder al "imperativo estructural" de una independencia renovada para separarse de su cada vez más distante aliado transatlántico. Esto se debe también a que una nueva amenaza ya está sobre la mesa: una "represalia importante" si Europa decide vender activos estadounidenses —como bonos del Tesoro— para ejercer presión política. Washington, advirtió el jefe de la Casa Blanca, tiene "todas las cartas".
Este mensaje vuelve a resonar en los países árticos: en Dinamarca y Suecia, varios fondos financieros ya han comenzado a reducir su exposición a Estados Unidos. El llamamiento más recurrente sigue siendo a la unidad. "El objetivo es mantener unida a Europa, y funciona", enfatizó el primer ministro polaco, Donald Tusk, advirtiendo que "Estados Unidos debe comprender la diferencia entre liderazgo y dominación: el liderazgo es bueno".
Macron definió este diálogo "vigilante", en el que los Veintisiete están dispuestos a prorrogar la congelación de los aranceles compensatorios sobre productos estadounidenses por valor de 93.000 millones de euros, actualmente suspendidos hasta el 6 de febrero.
La llamada bazuca anticoerción invocada por París también permanece en suspenso. Sin embargo, el Parlamento Europeo presiona por una postura más rigurosa, tras haber suspendido recientemente el proceso de aprobación del acuerdo comercial firmado en Escocia en julio por Von der Leyen y Trump.
La medida ha sido recibida con frialdad en el edificio Berlaymont —donde se teme que se agrave la confrontación con la administración Trump, con el embajador estadounidense, Andrew Puzder, ya acusando a la UE de "inestabilidad"— y expone a la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, a las preocupaciones y la presión de los líderes europeos más comprometidos con la preservación del canal de diálogo transatlántico.
Ante los líderes, Von der Leyen pretende transformar la crisis del Ártico en una prueba más amplia del nuevo enfoque que se adoptará con Washington. Lo sucedido en las últimas semanas se interpreta en Bruselas como una secuencia "metódicamente gestionada": evitar reacciones impulsivas, mantener un frente unido y preparar, de ser necesario, una contrarrespuesta creíble ante la posible activación de los aranceles estadounidenses.
De ahí el impulso de la presidenta de la Comisión Europea para dotarse de sólidas herramientas disuasorias, desde la defensa hasta la influencia económica.
En el primer frente, el propio ejecutivo de la UE reconoce haber invertido poco durante mucho tiempo en la seguridad del Ártico y ahora busca redoblar sus esfuerzos, tanto dentro de la OTAN como a través del plan de inversión previamente anunciado.
En el segundo, el objetivo es reducir las dependencias estratégicas aprovechando al máximo el mercado único: desde la culminación de la Unión de Capitales e Inversiones hasta el euro digital, e incluso la creación de un marco corporativo europeo con EU Inc.
La síntesis política, esbozada por Merz, es clara: la defensa y la competitividad ya no son cuestiones separadas, sino dos caras de la misma moneda. Se trata de "dos prioridades" que deben perseguirse "lo antes posible". (ANSA).



