Un busto de una basílica italiana se atribuye de nuevo a Miguel Ángel tras siglos de oscuridad

Por Giselda Vagnoni
ROMA, 4 mar (Reuters) -
Un busto de mármol que ha permanecido durante siglos en una de las basílicas de Roma ha sido reatribuido a Miguel Ángel tras casi 200 años en el olvido, a raíz de una investigación basada en documentos.
La escultura, que representa a Cristo Salvador, ha sido conservada en la basílica de Sant'Agnese fuori le mura (Basílica de Santa Inés Extramuros), en la antigua Via Nomentana de Roma, por una orden religiosa católica de canónigos regulares.
Atribuida originalmente a Miguel Ángel hasta principios del siglo XIX, la obra perdió posteriormente su asociación con el maestro renacentista y permaneció sin nombre hasta la actualidad.
La investigadora independiente italiana Valentina Salerno, miembro del comité vaticano para las celebraciones del 500 aniversario del nacimiento de Miguel Ángel, ha vuelto a atribuir la escultura al artista toscano.
"Llevamos aquí desde 1412 y el complejo monumental de Sant'Agnese siempre nos depara sorpresas, y esta es una de ellas", dijo Franco Bergamin, de la Orden de Canónigos Regulares Lateranenses, en una rueda de prensa.
La investigación de Salerno se basa en un trabajo de archivo de largo plazo, más que en un mero análisis estilístico, y se nutre de registros notariales, inventarios póstumos y correspondencia indirecta relacionada con los últimos años de Miguel Ángel en Roma.
"No soy historiadora del arte, de hecho, ni siquiera tengo un título universitario, pero la fuerza de mi investigación radica en que se basa en documentos de archivo públicos", dijo, describiéndose a sí misma como una especie de investigadora.
Los documentos cuestionan la narrativa tradicional de que Miguel Ángel, que vivió hasta los 88 años, destruyó sistemáticamente sus obras al final de su vida. En cambio, las fuentes sugieren que los dibujos, los estudios y algunas esculturas de mármol fueron cuidadosamente transferidos dentro de un círculo de confianza tras la muerte del artista.
"A la muerte de Miguel Ángel, todos los gobernantes poderosos habrían querido quedarse con algo del maestro. Pero el artista ideó cuidadosamente la transferencia del material que poseía para que su arte pudiera transmitirse a sus alumnos y, por tanto, a las generaciones futuras", dijo Salerno.
Un documento hace referencia a una habitación cerrada, a la que solo se podía acceder con varias llaves, que se había creado para salvaguardar material valioso. Aunque la habitación se vació luego, su contenido puede rastrearse a través de las transferencias posteriores.
La investigación describe una discreta red a través de la cual las obras sin atribuir se trasladaban a instituciones religiosas y almacenes secundarios, donde permanecían integradas en entornos funcionales en lugar de entrar en el mercado del arte.
El busto de Santa Inés parece formar parte de este proceso. Integrada desde hace mucho tiempo en el espacio litúrgico de la basílica, la escultura se conservó en un edificio moldeado por siglos de renovaciones y añadidos.
Los datos que han surgido constituirán la base de un proceso de atribución más amplio destinado a devolver progresivamente otras obras olvidadas a la mano de Miguel Ángel y a presentar los resultados a la comunidad académica internacional.
La reluciente escultura blanca se encuentra ahora en un altar de una capilla lateral de la basílica y está protegida por un sistema de alarma. (Reporte de Giselda Vagnoni; edición en español de Javier López de Lérida)



