"Una bendición": lluvias alivian cultivos golpeados por calor y sequía en Argentina

Por Nicolás Misculin
CHIVILCOY, Argentina, 6 feb (Reuters) - Juan Solari serpentea entre las plantas de maíz para mostrar el deterioro que sufrieron por el calor y la falta de lluvias de enero: muchas hojas lucen amarillas y algunas espigas más pequeñas que lo normal, pero las precipitaciones ligeras de esta semana resultaron un bálsamo para su campo en Argentina.
El país austral, uno de los mayores exportadores mundiales de alimentos, aguardaba una cosecha récord de maíz en la temporada 2025/26, pero las altas temperaturas y la escasa humedad impulsaron a los expertos a repensar sus pronósticos.
El jueves, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires -que aún no difundió una previsión sobre la cosecha de soja- recortó su estimación para la producción de maíz argentino a 57 millones de toneladas desde el pronóstico anterior de 58 millones.
Por eso la lluvia del miércoles y el jueves en gran parte del corazón agrícola de Argentina, si bien fue insuficiente, resultó un consuelo para los agricultores.
"Es una bendición, cambia las expectativas", dijo Solari bajo la llovizna que caía sobre la estancia Emidelia Solari -de la que es socio y gerente-, que produce soja y maíz en la localidad de Chivilcoy, a 160 kilómetros de Buenos Aires, donde las precipitaciones fueron de 25 milímetros desde el miércoles.
"Lo que es cultivos que se sembraron en fecha temprana, maíz y soja, arrancaron muy bien (pero) cuando llegó enero, enero es un mes bastante seco, se vieron un poco afectados", añadió entre entre el aroma a tierra mojada. "El partido se está jugando ahora en febrero: si las lluvias son recurrentes, podemos mantener un muy buen potencial".
La siembra de soja del ciclo 2025/26 acaba de concluir en Argentina, a la vez que se inició la recolección del maíz, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) estimó en enero para Argentina una cosecha de maíz de 53 millones de toneladas y una de soja de 48,5 millones para la temporada 2025/26.
"La lluvia es un bálsamo, le pone freno al deterioro actual, pero no es un alivio definitivo. La campaña todavía está en riesgo, está en una situación crítica y va a depender mucho de lo que pase", explicó a Reuters Germán Heinzenknecht, analista climático de la Consultora de Climatología Aplicada (CCA).
Para Heinzenknecht, la región productora central de Argentina necesita lluvias superiores a los 50 milímetros para recuperarse, que podrían comenzar la semana próxima.
REALIDADES DISPARES
Las lluvias recientes mostraron una amplia dispersión en Argentina, que conformó a algunos agricultores pero mantenían en vilo a la mayoría, que sabe que si las precipitaciones no se amplían, sus cultivos se deteriorarán rápidamente.
"Con estos 9 o 10 milímetros que acaban de caer, alivia un poco lo que nosotros podamos esperar, porque aparentemente se ha cortado o se cortaría la seca", señaló Eduardo Caruso, dueño de la estancia Santa Ana en la localidad de Navarro, provincia de Buenos Aires, dedicada al maíz, soja, ganadería y lechería.
Luego de esas lluvias, algunos campos de Caruso seguían mostrando la tierra seca resquebrajada por el calor, señal de que necesitaban más agua con urgencia. El productor consideró que el rendimiento de su maíz caerá de las 12 toneladas por hectárea previstas anteriormente a unas 7 toneladas.
Otros agricultores realizaron cálculos similares.
"Estaba todo muy bien hasta el 20 de diciembre. En enero llovió un chorrito, pero fueron días con mucho calor", dijo Jorge Bianciotto, administrador de la estancia La Lucila, en la localidad de Pergamino.
Bianciotto consideró que el rendimiento del maíz sembrado tempranamente en su campo caerá un 30% a 7 toneladas por hectárea, mientras que el de la soja se reducirá también un 30% a 3,3 toneladas.
"La semana que viene va a ser crucial, si no llueve se va a complicar", añadió. (Reporte de Nicolás Misculin, editado por Lucila Sigal)



