Venezolanos del sur de Florida celebran caída de Maduro

DORAL, Florida, EE.UU. (AP) — Grupos de festejantes coreaban “libertad” y se cubrían con banderas venezolanas el sábado en el sur de Florida para celebrar el ataque militar estadounidense que derrocó al gobierno de Nicolás Maduro, un resultado sorprendente que anhelaban pero que los dejó preguntándose qué sigue en su atribulada patria.
La gente se reunió para una manifestación en Doral, Florida, el suburbio de Miami donde el presidente Donald Trump tiene un club de golf y donde aproximadamente la mitad de la población es de ascendencia venezolana, mientras se difundía la noticia de que el presidente de Venezuela había sido capturado y sacado del país.
Fuera del restaurante El Arepazo, un centro de la cultura venezolana en Doral, un hombre sostenía un trozo de cartón con la palabra “Libertad” escrita en español con un marcador negro. Era un sentimiento expresado por otros venezolanos nativos que esperaban un nuevo comienzo para su país de origen mientras coreaban ”¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!”
Para Alejandra Arrieta, quien llegó a Estados Unidos en 1997, es una combinación de sentimientos. Señaló que hay miedos y emoción, ya que han esperado esto durante años.
Trump insistió el sábado en que el gobierno de Estados Unidos administraría el país al menos temporalmente y ya lo estaba haciendo. La medida marcó la culminación de una campaña de creciente presión de su gobierno sobre la nación sudamericana rica en petróleo, así como semanas de planificación en las que se dio seguimiento a los hábitos de comportamiento de Maduro.
Unos 8 millones de personas han huido de Venezuela desde 2014, estableciéndose primero en países vecinos de América Latina y el Caribe. Tras la pandemia de COVID-19, se centraron cada vez más en Estados Unidos, atravesando a pie la selva de Colombia y Panamá o volando a Estados Unidos con un permiso humanitario y un patrocinador financiero.
En Doral, profesionales y empresarios de clase media alta llegaron para invertir en propiedades y negocios cuando el socialista Hugo Chávez ganó la presidencia a finales de la década de 1990. Posteriormente, arribaron opositores políticos y empresarios que establecieron pequeños negocios. En los últimos años, más venezolanos de bajos ingresos han llegado para trabajar en industrias de servicios.
Se trata de médicos, abogados, esteticistas, trabajadores de la construcción y limpiadores de casas. Algunos son ciudadanos estadounidenses naturalizados o viven en el país ilegalmente con hijos nacidos en Estados Unidos. Otros se quedan más tiempo del permitido con visas de turista, buscan asilo o tienen algún tipo de estatus temporal.
Niurka Meléndez, quien huyó de su natal Venezuela en 2015, dijo el sábado que tiene la esperanza de que la destitución de Maduro mejore la vida en su patria. Emigró a la ciudad de Nueva York, donde cofundó Venezuelans and Immigrants Aid, un grupo que se esfuerza por empoderar las vidas de los inmigrantes. Se convirtió en una firme defensora del cambio en su país de origen, donde dijo que sus compatriotas enfrentaban una crisis humanitaria.
Espera que esas dificultades terminen como resultado de la intervención estadounidense.
Dijo en entrevista telefónica que este es solo el comienzo de la justicia que necesitan ver.
Afirmó que su patria había llegado a un punto de quiebre debido a los desplazamientos forzados, la represión, el hambre y el miedo. Hizo un llamado al apoyo humanitario internacional para colaborar en la recuperación de Venezuela.
Señaló que eliminar un sistema autoritario responsable de crímenes crea la posibilidad de recuperación, y agregó que un futuro sin control criminal sobre las instituciones es la condición mínima para reconstruir un país basado en la justicia, el estado de derecho y las salvaguardias democráticas.
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Schreiner informó desde Shelbyville, Kentucky.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.



