Venezuela: caracas en vilo con calles desiertas, en casa y en silencio
El anuncio de captura de Nicolás Maduro no ha sido celebrado, por temor a la represión
Al salir el sol este sábado la mayoría de venezolanos se quedaron en casa.
En lo que fuentes oficiales estadounidenses describen como una operación que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, entre los venezolanos y especialmente los caraqueños ha reinado el silencio y el recogimiento en sus hogares. El temor a la represión, que tuvo un capítulo de detenciones masivas en julio de 2024, tiene un peso en la psiquis colectiva.
Al despuntar el día, las avenidas principales de Caracas presentaban escaso tránsito. Residentes consultados por ANSA optaron por permanecer en sus hogares, mientras muchos comercios permanecieron cerrados y el transporte público era prácticamente inexistente.
En puntos estratégicos, como alrededores del palacio de Miraflores y bases militares como Fuerte Tiuna y La Carlota, se observó presencia policial y militar, aunque limitada a patrullajes rutinarios y custodia de instalaciones clave.
Testimonios recogidos entre venezolanos de a pie reflejan cautela. Una vecina de Petare, que prefirió anonimato por seguridad, relató: "Salí temprano por pan, pero las calles estaban vacías y varios locales cerrados. La gente camina rápido, sin hablar mucho". Otro residente del centro, un trabajador informal, comentó: "Vi policías en las esquinas habituales, nada más. Preferimos no salir innecesariamente después de lo que pasó esta madrugada".
Los ataques de Estados Unidos se centraron en instalaciones militares de Caracas y en los estados aledaños de Miranda, Aragua y La Guaira. Si bien varios oficiales han señalado que se registraron víctimas mortales y hay heridos, no existe una cifra de estos casos.
En contraste con la capital, ciudades del interior como Barquisimeto, Maracaibo y Puerto Ordaz reportan una actividad cotidiana marcada. Tras los ataques y la captura de Maduro se formaron largas filas en estaciones de servicio para surtir gasolina, con esperas de varias horas, y en supermercados para adquirir productos básicos. "Hay que apertrecharse, no se sabe lo que viene", comentó un conductor a ANSA en la ciudad de Barquisimeto, al occidente de Caracas.
Entretanto, la población evita expresiones públicas sobre los acontecimientos recientes. No se registran vítores ni manifestaciones espontáneas, en un clima donde el temor a represalias prevalece, según observadores locales. Fuertemente armado y en compañía de responsables de seguridad señalados de violaciones a derechos humanos por la ONU, el número dos del régimen Diosdado Cabello se mostró desafiante horas después de los ataques.
Si bien el llamado de Cabello fue a la calma, la puesta en escena de mostrarse fuertemente armado, hace temer a algunas personas que ahora siga una oleada represiva. "Si el chavismo no pudo responder con las armas a Estados Unidos, previsiblemente las use contra el pueblo, para mostrar su poder y evitar cualquier protesta o manifestación opositora", señaló a ANSA un activista de derechos humanos que teme por su seguridad y pidió no se revele su identidad.
En Venezuela, pero especialmente en Caracas, se vive este 3 de enero en medio de una atmósfera de tensión contenida. A esto se suma la desinformación, que acrecienta la incertidumbre.
Tras el control ejercido por el régimen de Maduro sobre la radio y la televisión en Venezuela, los medios radioeléctricos han guardado silencio, al extremo de no reportar los hechos noticiosos de primer orden que han ocurrido este sábado en Venezuela. (ANSA).



