Venezuela: celebración y cautela entre venezolanos en Estados Unidos
A varios días del operativo, la diáspora venezolana muestra un clima mixto de euforia
En el sur de Florida, especialmente en Doral —una de las principales localidades de exiliados venezolanos—, centenares de residentes salieron a las calles con banderas venezolanas y cánticos de "Libertad", celebrando lo que muchos describen como un "momento histórico" tras décadas de crisis en su país de origen. Allí las emociones se manifestaron con abrazos, lágrimas y entonación de himnos, mientras familias completas compartían el momento en lugares emblemáticos de la comunidad.
Las celebraciones han continuado incluso días después del anuncio del arresto, con venezolanos en Doral mostrando ilusión por un posible cambio político y social en Venezuela, aunque algunos también reconocen que la recuperación del país será un proceso largo y difícil.
Junto al júbilo, líderes religiosos y miembros de la comunidad han llamado a la calma, la oración y la reconciliación, enfatizando que aunque muchos celebran el fin del liderazgo de Maduro, persisten incertidumbres sobre el futuro político y migratorio. En Miami y otras ciudades estadounidenses, pastores y líderes cristianos han organizado vigilias y servicios especiales, alentando tanto la celebración como la esperanza por una transición pacífica y estable.
En otras partes del país, venezolanos expresan que la captura de Maduro trae emociones encontradas: si bien algunos ven un posible camino hacia la libertad y la reunificación familiar, otros muestran cautela y preocupación sobre qué líder o fuerzas políticas tomarán el control efectivo en Venezuela y cómo se construirá una transición democrática duradera.
No obstante, la narrativa dominante de celebración convive con protestas contra la intervención estadounidense. En Nueva York, por ejemplo, grupos de manifestantes se reunieron para criticar lo que consideran una acción militar injustificada e injerencista, con consignas contra la intervención y en rechazo a las operaciones en el extranjero.
También han surgido voces disidentes de venezolanos que viven en Estados Unidos que ven la medida con recelo, argumentando que la captura de Maduro no garantiza por sí sola una solución a las profundas divisiones y crisis que enfrenta Venezuela.
Líderes políticos en Florida han reflejado esta polarización de opiniones: mientras algunos legisladores celebran la operación y la consideran una victoria contra el autoritarismo y el narcotráfico, otros han expresado preocupación por el precedente que representa la acción militar sin respaldo amplio internacional o del Congreso estadounidense.
Además de las manifestaciones en Doral y Nueva York, residentes venezolanos en otras ciudades como Houston y Texas en general han compartido relatos diversos, incluso de personas que han considerado regresar temporalmente a Venezuela motivados por la percepción de un posible cambio político, aunque con advertencias legales sobre implicaciones migratorias en Estados Unidos.
La captura de Maduro y su traslado a Estados Unidos ha generado una mezcla de celebración, incertidumbre, esperanza y tensión entre venezolanos residentes fuera de su país, que refleja tanto el profundo impacto de más de dos décadas de crisis en Venezuela como las complejas perspectivas sobre el papel de Estados Unidos en la región. (ANSA).



