Venezuela: disparos y tanques, Caracas vuelve a caer en la represión
Periodistas en la mira, expulsado un italiano. Restricciones a prisioneros políticos

La calma surrealista que dominó los días posteriores al asalto estadounidense desapareció en las primeras horas del día, dando paso al miedo a hablar y al temor de una nueva ola de arrestos.
Los hombres fuertes del régimen chavista recuperaron la escena, ciegamente protegiendo la ciudad.
En la noche se activó la alarma por un intenso tiroteo cerca de la sede del Gobierno de Miraflores, con drones derribados.
Al final se aclaró que fue "un incidente provocado por una confusión interna entre las fuerzas de seguridad".
Los UAV habían despegado para tareas de vigilancia, pero nadie informó a las fuerzas terrestres, que los derribaron inmediatamente. Un simple malentendido, aunque sintomático de un clima significativamente deteriorado.
Fortalecidos por el decreto de excepcionalidad emitido justo después del juramento de la presidenta interina Delcy Rodríguez, los hombres de seguridad iniciaron la caza de posibles colaboradores involucrados en la acción militar estadounidense.
"Los órganos de policía nacionales, estatales y municipales deben inmediatamente comenzar la búsqueda y captura en todo el territorio nacional de cualquier persona involucrada en la promoción o el apoyo del ataque armado de Estados Unidos contra el territorio de la República (...) con el fin de perseguirla", dijo el decreto.
También hubo un giro en contra de lo que queda de la oposición: el Comité por la liberación de prisioneros políticos en Venezuela informó que a los detenidos por razones políticas se les suspendió el derecho de visita y se les impide comunicarse con el mundo exterior.
Hay miedo por el presente, pero también una creciente incertidumbre sobre el futuro: todos los observadores se preguntan cuánto tiempo permanecerá en el poder el triunvirato que dirige la República Bolivariana de Venezuela: la presidenta interina Delcy Rodríguez, el ministro del Interior Diosdado Cabello y el ministro de Defensa Vladimir Padrino López, hombres fuertes del régimen que mantuvieron a Maduro en el poder durante más de una década mediante una mortal represión del disenso.
Como demostraron las dificultades sufridas el sábado por las fuerzas especiales estadounidenses, el régimen chavista ha permanecido solo formalmente intacto, ya que es evidente su incapacidad para defenderse de ataques aéreos o para comunicarse de manera efectiva entre los distintos mandos.
Su poder de represión en el frente interno sigue siendo feroz y sin cambios.
El discurso es radicalmente diferente en cuanto a las relaciones con el gobierno de Donald Trump.
En estas horas, muchos se preguntan cómo Delcy y los hombres fuertes de los departamentos de seguridad lograrán navegar por un camino cada vez más áspero, atrapados entre la necesidad de mantener una colaboración con el magnate, intentando satisfacer sus demandas, y al mismo tiempo resistir la presión de la oposición, tratando de evitar cualquier revuelta interna peligrosa.
En resumen, se trata de establecer si, más allá de los proclamas propagandísticos, el nuevo liderazgo busca trabajar de manera proactiva en la organización de una transición o será forzado a considerar una forma de resistencia. (ANSA).



