Venezuela: la ardua tarea judicial de probar las acusaciones contra Maduro
Expertos legales advierten que el caso por narcoterrorismo enfrenta obstáculos probatorios
Durante meses, la Casa Blanca describió a Maduro como un líder corrupto, narcotraficante y aliado de organizaciones terroristas, preparando el terreno político y discursivo para su arresto. La acusación revelada recientemente en un tribunal federal de Manhattan imputa al presidente venezolano, a su esposa Cilia Flores y a otros altos funcionarios por encabezar durante 25 años "una implacable campaña de narcotráfico de cocaína", presuntamente financiada con millones de dólares en sobornos de cárteles latinoamericanos a cambio de protección estatal y apoyo logístico para el envío de droga hacia Estados Unidos a través de Venezuela.
Sin embargo, pese a la acusación central —que sostiene que Maduro lideró una conspiración que habría permitido la distribución de miles de toneladas de cocaína en territorio estadounidense— especialistas advierten sobre la aparente falta de pruebas directas que lo vinculen personalmente con la operatoria criminal, así como sobre los riesgos que implica basar el proceso judicial en información clasificada de inteligencia.
"Decir que Maduro tenía el control de todo esto es ridículo; era solo un funcionario", afirmó Richard Gregorie, exfiscal federal en Miami, quien en 1988 encabezó la acusación contra el dictador panameño Manuel Noriega. Gregorie recordó que, tras la captura de Noriega en Panamá dos años después, las autoridades estadounidenses incautaron abundante documentación incriminatoria de su oficina, lo que resultó clave para su condena por narcotráfico y crimen organizado.
"Maduro no era Noriega. No controlaba al ejército como Noriega en Panamá. El ejército lo controlaba a él. Maduro hacía lo que los militares querían", sostuvo Gregorie, al subrayar que en el caso venezolano no se obtuvieron documentos ni pruebas materiales que comprometan directamente al acusado. "Estados Unidos arrestó solo a Maduro y a su esposa, y aparentemente no obtuvo nada de él", añadió.
El exfiscal advirtió además que los fiscales federales de Nueva York enfrentarán enormes obstáculos para demostrar que Maduro colaboró conscientemente con cárteles designados como organizaciones terroristas en Colombia y México, así como para probar el suministro de ametralladoras y explosivos que se le atribuye como parte de la supuesta red de narcotráfico. A esto se suma, anticipó, una dura disputa judicial por el uso de información clasificada durante el juicio.
Una evaluación similar realizó Michael Sherwin, abogado con sede en Miami y Washington, y exfiscal federal interino en la capital estadounidense durante el primer mandato de Trump. "Es una acusación enrevesada y difícil de creer", afirmó. "Es peligroso presentar un caso así contra cualquiera, porque puede abrir la caja de Pandora de información sensible de inteligencia".
"No es una buena práctica avanzar sin una cantidad sustancial de pruebas directas, lo cual no parece ser el caso aquí", señaló Sherwin, quien planteó además una incógnita delicada: "Siempre hay que sopesar los intereses de inteligencia. ¿Qué ocurriría si resultara que Maduro fue en algún momento un activo de inteligencia de Estados Unidos?".
Maduro asumió la presidencia de Venezuela en 2013 tras la muerte de Hugo Chávez y fue acusado por primera vez en 2020 por fiscales federales de Nueva York junto con otros funcionarios venezolanos y narcotraficantes. La nueva acusación, revelada el sábado tras su captura, amplía esos cargos e incluye a su esposa; a su hijo Nicolás Maduro Guerra, diputado de la Asamblea Nacional; al influyente ministro del Interior Diosdado Cabello; al exministro Ramón Rodríguez Chacín; y a Héctor Guerrero Flores, señalado como líder de la banda criminal Tren de Aragua.
(ANSA).



