Venezuela: Maduro, juez de 92 años y el abogado de Assange
Primera audiencia del juicio en Nueva York
El bando acusador está representado por los fiscales del Distrito Sur de Nueva York, la misma oficina que en 2020 —bajo la gestión de Jim Clayton, aliado cercano de Donald Trump— preparó el caso por narcotráfico contra el mandatario venezolano.
Aunque Maduro cuenta con un abogado de oficio, su defensa está lejos de ser ordinaria. El encargo recayó en Barry Pollack, un jurista de vasta trayectoria, reconocido mundialmente por ser el artífice de la libertad de Julian Assange.
Pollack logró negociar el acuerdo de culpabilidad que permitió la salida del fundador de WikiLeaks el verano pasado.
Con más de 30 años de carrera, Pollack se especializa en delitos financieros y económicos de alto perfil. Entre sus hitos destaca la defensa de Michael W. Krautz, excontador de Enron, quien fue uno de los pocos absueltos tras el colapso del gigante energético.
Por su parte, la ex primera dama venezolana, Cilia Flores, contará con la asesoría de Mark Donnelly, abogado de Houston con experiencia previa en el juicio político al fiscal general de Texas, Ken Paxton.
Al frente del proceso estará el juez Alvin Hellerstein, de 92 años, un veterano de los tribunales con casi tres décadas de experiencia en casos que han marcado la historia reciente de Estados Unidos: terrorismo: lideró procesos vinculados a los atentados del 11 de septiembre. Derechos Humanos: abordó casos sobre el genocidio en Sudán. Política Local: estuvo a cargo del caso de los pagos de Donald Trump a la actriz Stormy Daniels.
Hellerstein, judío ortodoxo nombrado por Bill Clinton en 1998, es descrito por medios internacionales como un hombre de fe inquebrantable que observa el Shabat y mantiene una vida activa, incluso jugando tenis con su grupo de rabinos.
El juez Hellerstein ya ha frenado ambiciones del ex presidente Trump en el pasado. No solo rechazó trasladar el caso de Stormy Daniels a un tribunal federal, sino que recientemente negó a la administración la posibilidad de expulsar a presuntos miembros de la banda venezolana "Tren de Aragua" bajo la Ley de Enemigos Extranjeros de 1789, una legislación de guerra invocada por Trump para agilizar deportaciones. (ANSA).



