Venezuela: noche de silencio tras la extracción de Maduro
Ningún sector político da muestras espontáneas de júbilo tras la operación de EEUU
Sin personas en las calles, sin muestras espontáneas de júbilo de ningún sector político, lo que caracterizó al país es el silencio en la noche siguiente a los ataques de Estados Unidos, y la captura y extracción del presidente, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores.
Los sucesos que tuvieron lugar durante la madrugada del sábado tomaron por sorpresa a muchos venezolanos que se encontraban en plan de fiesta, siendo el primer sábado de 2026 y en vista de que en el país existe un asueto informal navideño que paraliza muchas actividades hasta el 7 de enero. Veinticuatro horas después no hubo celebraciones, al menos bulliciosa, y solo estuvieron en las calles personas que prestan servicios esenciales.
"La explicación a por qué no hubo manifestación de celebración en las calles de Venezuela es que aún el chavismo es una fuerza letal que reprime, detiene, desaparece, tortura y persigue a la disidencia. El secuestro del país se mantiene", explicó el activista Luis Carlos Díaz, conocido defensor de los derechos humanos y con amplia influencia en redes sociales en Venezuela.
Efectivamente, muchos venezolanos que deseaban el fin del gobierno de Maduro evitaron festejarlo. Los abrazos y muestras de emoción tuvieron lugar puertas adentro, en diversos hogares del país sudamericano.
"Estuve haciendo cola para comprar unos alimentos necesarios y era impresionante como la gente evitaba hablar, comentar, incluso evadían mirarse a la cara. Todo el mundo metido en su teléfono", comentó a ANSA la maestra Cecilia Bermúdez, un nombre ficticio para proteger su identidad.
Esta educadora recuerda que en otros momentos de crisis de abastecimiento las personas conversaban e intercambiaban con otros en las filas.
"Yo hasta hice amistades mientras esperaba para comprar, pero ahora ha sido diferente", señaló la maestra.
Para activistas de derechos humanos Venezuela vivió un punto de quiebre tras las elecciones presidenciales del 2024. Tras sostener una narrativa de que Nicolás Maduro había ganado las elecciones, sin mostrar actas electorales o resultados verificables, el chavismo desató una ola represiva sin precedentes con dos decenas de fallecidos y 2400 detenidos en cuestión de una semana. Junto a eso, y es posiblemente lo que terminó por afectar las dinámicas sociales, ocurrieron muchas detenciones políticas por delaciones.
El régimen de Maduro creó centros de comunicación para recibir denuncias anónimas y activó aplicaciones con el mismo fin, con lo cual se desató una suerte de cacería de brujas en los barrios, especialmente en Caracas, aunque también en otros lugares del país.
La delación entre vecinos avivó un clima de desconfianza.
Junto a eso, en general la gente evita tener temas políticos en sus teléfonos por temor a las redadas en las calles donde se revisan los contenidos de los móviles, pudiendo acarrear detenciones. Y desde entonces de política se habla puertas adentro en los hogares o con amistades de suma confianza.
La captura de Maduro y Flores, tras semanas en las que el gobernante retaba a Estados Unidos a que se atrevieran a invadir territorio venezolano, dejó entre los chavistas un sabor a derrota. Pese a que el chavismo sigue de facto en el poder a través de Delcy Rodríguez, entre los simpatizantes del gobierno se procesan aún los hechos: en cuestión de horas Maduro pasó de estar en la presidencia a ser llevado como delincuente a Estados Unidos.
Junto a esto, las encuestas señalan que, dentro de los barrios pobres, históricamente vinculados primero a la gestión de Hugo Chávez y luego a la de Nicolás Maduro, late también un deseo de cambio. Uno de cada tres chavistas estaba descontento con el gobierno de Maduro, según un estudio de la Universidad Católica Andrés Bello, del mes pasado.
Entre los más pobres se evita cuestionar abiertamente al poder, por el temor a perder los magros beneficios sociales, que incluye bolsas de alimentos.
Finalmente, la decisión del gobierno estadounidense de gestionar una transición con el chavismo, sin Maduro, que sigue en el poder, terminó por decepcionar a no pocos venezolanos, que esperaban un decisivo respaldo de la Casa Blanca para Edmundo González Urrutia y María Corina Machado.
El ex diplomático resultó ganador en las urnas en 2024 ante Maduro, según las actas recabadas por la oposición, mientras que la premio nobel de la paz 2025 es la principal figura opositora.
La decisión de Washington de tutelar la transición, pero sin establecer lapsos claros y mostrando capacidad de entenderse con la ahora presidenta encargada Delcy Rodríguez, alimentó el ambiente de silenciosa reflexión entre los venezolanos, enfocados en tratar de entender un escenario político que cambió de forma radical en cuestión de horas. (ANSA).



