Venezuela: revolución petrolera, Caracas se abre al sector privado
Primero una llamada a Donald Trump, luego Delcy Rodríguez firma la "reforma histórica"

La votación, no casualmente, se produjo inmediatamente después de una llamada telefónica entre Rodríguez y Donald Trump.
En resumen, menos de un mes después de la captura de Nicolás Maduro, el nuevo gobierno, todavía chavista en el papel, ha demolido uno de los pilares fundamentales del chavismo: el rígido control estatal de sus vastas materias primas, vigente durante más de 25 años.
Se trata de un cambio radical a la Ley Orgánica de Hidrocarburos, inimaginable hace apenas un mes. Un claro giro de 180 grados, resultado de lo que, más allá de la retórica de los discursos oficiales, es la nueva y extremadamente estrecha colaboración entre el gobierno interino venezolano y Washington.
Las nuevas normas reducen significativamente el papel del Estado en la gestión de los yacimientos petrolíferos, eliminan el requisito de que la empresa estatal PDVSA tenga una participación mayoritaria y permiten a las empresas privadas operar los yacimientos de forma independiente y comercializar el crudo directamente.
El Estado conserva la propiedad de los recursos, pero abre un amplio margen para los contratos de participación en la producción. En el ámbito fiscal, la reforma introduce amplios incentivos para los inversores, incluyendo exenciones del impuesto sobre la renta, el IVA, los aranceles aduaneros y los impuestos locales, así como un impuesto combinado a los hidrocarburos de hasta el 15% de los ingresos brutos, ajustable por el ejecutivo según cada proyecto.
También prevé el uso del arbitraje internacional para la resolución de disputas, una demanda clave de los inversores extranjeros y de la administración Trump en nombre de la "seguridad jurídica".
En resumen, se trata de una regulación que parece haber sido redactada bajo el dictado de Estados Unidos. Sin embargo, la presidenta interina, antes conocida como el "tigre petrolero", presentó este cambio al país en directo por televisión con tono triunfal, calificándolo de "salto histórico" y añadiendo que "Venezuela está dando pasos importantes" para reactivar una industria estratégica en profunda crisis, golpeada por el colapso de la producción, las sanciones internacionales y la falta de capital.
Este punto de inflexión forma parte de la extremadamente delicada transición política post-Maduro, gestionada por la misma clase dirigente que gobernó junto al expresidente, ahora encarcelado en Estados Unidos. Una fase en la que los gestos de apertura se alternan con otros de carácter opuesto, como lo demuestra el incidente de ayer en la televisión venezolana: la principal cadena privada, Venevisión, considerada cercana al régimen, emitió un breve segmento en el noticiero con las declaraciones de Corina Machado tras su reunión con Marco Rubio en Washington.
La Premio Nobel no había sido mencionada por este canal desde 2018. Pocas horas después de la dura reacción de Diosdado Cabello, la figura número dos del chavismo: "Escúchame, Venevisión", dijo en la televisión pública, "sin bombo mediático tu imagen se desvanece, sin titulares simplemente desaparece".
(ANSA).



