Venezuela: Trump no se detiene, "ahora le toca también a Colombia y México"
"Cuba caerá sola", dijo el magnate en el Air Force One. Irán también está en su mira

Amenazas que no son nuevas, pero que, juntas en un solo golpe tras el controvertido asalto en Venezuela, aumentan los temores de gran parte de la comunidad internacional sobre la estabilidad y el orden global, mientras en el Consejo de Seguridad de la ONU se escenifica un nuevo choque entre las grandes potencias. En un creciente aislamiento de Estados Unidos, que está creando un clima de desconfianza u hostilidad, incluso en lo que consideran su patio trasero.
Dos de las declaraciones más contundentes: contra Bogotá y Copenhague. "Colombia está gobernada por un hombre enfermo, no lo hará por mucho más tiempo, la operación Colombia me parece una buena idea", advirtió The Donald refiriéndose al presidente Gustavo Petro, a quien considera responsable de dirigir un país que exporta cocaína a Estados Unidos.
En los días anteriores ya lo había advertido de "cuidarse la espalda".
Petro rechazó la "falsa acusación de ser un narcotraficante y de poseer fábricas de cocaína", recordando en su cuenta de la red social X que nunca fue mencionado en ninguna investigación judicial relacionada con el narcotráfico.
El líder de Bogotá invitó entonces "al pueblo venezolano, colombiano y latinoamericano a salir a la calle" y se declaró "listo para retomar las armas que no amo" para defender su país, que entretanto ha reforzado la presencia militar en la frontera con Venezuela.
Trump también relanzó sus miras expansionistas sobre Groenlandia, que pertenece a Dinamarca, un país aliado de la OTAN: "Necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional, es tan estratégica. En este momento está llena de barcos rusos y chinos por todas partes y Dinamarca no podrá hacerse cargo", dijo ironizando sobre el hecho de que Copenhague ha mejorado la seguridad de la isla, añadiendo "un trineo tirado por perros".
El magnate incluso se atrevió a afirmar que "la UE necesita que tengamos Groenlandia", cuando la Unión Europea ha defendido su "soberanía y la integridad territorial, como se prevé en la Carta de la ONU".
El primer ministro británico, Keir Starmer, también expresó su desaprobación, en un inusual y explícito distanciamiento del presidente estadounidense. Pero el magnate no se detuvo ahí.
"También debemos hacer algo con México, México tiene que regularse", continuó, elogiando a la presidenta, Claudia Sheinbaum, pero lamentando que haya rechazado sus repetidas ofertas de tropas para desmantelar los cárteles de la droga.
Dura fue la respuesta de la colega: "México cree firmemente que América no pertenece a una doctrina o a una potencia. El continente americano pertenece al pueblo de cada uno de los países que lo componen".
También en la mira está Cuba, pero Trump excluyó intervenciones de Estados Unidos porque la isla, sin el petróleo venezolano fuertemente subvencionado, "parece que se está derrumbando sola".
No satisfecho, además amenazó con un aumento de aranceles a la India si continúa importando petróleo ruso, así como un "golpe durísimo" a Teherán si mata a los manifestantes.
Y contradijo a Vladimir Putin, afirmando que no cree que Kiev haya atacado una de las residencias del jefe del Kremlin.
Su actual doctrina Monroe parece clara: reafirmar el control de Estados Unidos sobre América Latina, pero imponer la ley del más fuerte también en el mundo entero, en lo que algunos medios han denominado "acoso" o "gangsterismo de Estado".
Estados Unidos parece estar cada vez más aislado también en la ONU y en el Consejo de Seguridad, donde han sido duramente criticados por su asalto, no solo por Rusia y China, sino también por el secretario general, Antonio Guterres, y el aliado francés, quien afirmó que "la proliferación de violaciones de la Carta de la ONU y del derecho internacional por parte de Estados con responsabilidad como miembros permanentes del Consejo de Seguridad socava las propias bases del orden internacional".
(ANSA).



