Venezuela: Trump respalda a líder venezolana que dice que Maduro es presidente
EEUU mantiene cooperación con el gobierno interino

Trump calificó de "muy buena" la relación con Rodríguez y aseguró que Washington trabaja estrechamente con su administración en la estabilización política y económica del país sudamericano, incluyendo el relanzamiento del sector petrolero y la apertura a inversiones extranjeras.
La postura estadounidense genera incertidumbre diplomática porque, en entrevistas recientes, Rodríguez reiteró que Maduro —actualmente detenido en Estados Unidos— sigue siendo el mandatario legítimo y sostuvo su inocencia en los cargos en su contra.
Aun así, la Casa Blanca ha mantenido contactos directos con el gobierno interino y altos funcionarios estadounidenses visitaron Caracas en las últimas semanas para coordinar la recuperación del sector energético y la cooperación bilateral.
La actual crisis política venezolana se desencadenó el 3 de enero, cuando una operación militar estadounidense capturó a Maduro y lo trasladó a Nueva York, lo que generó una inédita crisis institucional en el país.
Tras la detención del líder chavista, la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió como presidenta interina con respaldo del aparato político y militar, en un intento de garantizar la continuidad del Estado.
Desde entonces, la administración de Trump ha apostado por una estrategia pragmática basada en la cooperación con las autoridades venezolanas para estabilizar la economía y asegurar el suministro energético, en un país que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo.
Funcionarios estadounidenses señalaron además que las ventas de crudo venezolano supervisadas por Washington ya generaron más de US$ 1.000 millones y podrían aportar varios miles de millones adicionales en los próximos meses.
El respaldo estadounidense a Rodríguez convive con la presión internacional para una transición democrática y la convocatoria a elecciones libres, mientras la oposición venezolana reclama garantías institucionales y el fin del control del chavismo sobre el aparato estatal.
Rodríguez, por su parte, ha adoptado un tono conciliador hacia Washington en materia económica y energética, aunque insiste públicamente en la legitimidad política de Maduro, lo que refleja la complejidad del escenario venezolano tras su captura.
Analistas consideran que la relación entre Trump y la dirigencia venezolana responde a un enfoque de realpolitik, centrado en la estabilidad regional, el control migratorio y el acceso a recursos energéticos estratégicos.
La situación mantiene a Venezuela como uno de los principales focos geopolíticos del hemisferio occidental, con implicaciones directas para la política exterior estadounidense en América Latina. (ANSA).



