Venezuela: Venezolanos esperanzados, a un mes de la captura de Maduro
Una serie de giros y decisiones inesperadas mejoran expectativas entre ciudadanos

La operación militar estadounidense, que culminó con el traslado de Maduro a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico y corrupción, puso fin a más de una década de su controvertido gobierno, marcado por crisis económica, acusaciones de autoritarismo y aislamiento internacional.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió de inmediato como presidenta interina, con el respaldo del Tribunal Supremo de Justicia y sectores clave del chavismo, iniciando una etapa de cambios pragmáticos que pocos anticipaban, dentro del país.
En estas semanas de vértigo, el gobierno interino ha avanzado en varias direcciones clave. Se han liberado decenas de presos políticos, incluidos opositores detenidos durante años, lo que ha sido interpretado como un gesto de apertura y reconciliación, junto al anuncio de una amnistía amplia.
En el plano económico, se implementaron reformas iniciales: flexibilización parcial de controles cambiarios, incentivos para inversión extranjera y avances en negociaciones para levantar sanciones estadounidenses de forma gradual.
La producción petrolera muestra signos de recuperación modesta, con la estatal Petróleos de Venezuela explorando alianzas con empresas estadounidenses, tras una amplia y profunda reforma legal en hidrocarburos, aprobada la semana pasada.
Diplomáticamente, el acercamiento de Caracas a la administración de Donald Trump ha sido notable. Conversaciones de alto nivel entre los dos gobiernos para abordar temas de seguridad, migración y energía, ofrecen en corto tiempo un contraste radical con la confrontación previa.
Funcionarios estadounidenses han calificado el diálogo como "constructivo", mientras que del lado venezolano se destaca el beneficio mutuo.
Este giro ha generado expectativas regionales de mayor estabilidad en fronteras venezolanas con Colombia y Brasil, que en la última década fueron el primer punto de un masivo éxodo migratorio.
No todo es color de rosa, en las primeras semanas de cambio en la Venezuela post-Maduro. Analistas recalcan que persisten desafíos. Divisiones internas en el chavismo y las fuerzas armadas generan riesgos de inestabilidad, con protestas en bastiones oficialistas con un discurso de confrontación con EEUU, al que acusan de haber "secuestrado" a Maduro y a su esposa, Cilia Flores.
Las necesidades humanitarias continúan, aunque ha florecido un nuevo relacionamiento internacional que podría mitigar asuntos que preocupan a los venezolanos como la escasez de alimentos y las persistentes fallas eléctricas.
En líneas generales, en las calles de Venezuela se respira alivio mezclado con cautela.
Juan Pérez (nombre ficticio por razones de seguridad), un mecánico de 45 años y quien vive en la enorme favela de Petare, en el este caraqueño, celebra el cambio que siguió al 3 de enero, pero exige definiciones rápidas.
"Es un alivio enorme quitarnos de encima ese régimen que nos tenía ahogados. Ahora hay esperanza, pero queremos elecciones ya. El pueblo debe elegir quién nos gobierna, no solo parches temporales", comentó a ANSA.
Por su parte, María López, enfermera de 32 años en Maracaibo, ciudad petrolera por excelencia en Venezuela, muestra apoyo condicionado. "Gracias a Dios Maduro ya no está; se abrieron puertas que parecían cerradas para siempre. Estoy a la expectativa de lo que haga Delcy Rodríguez: habla con los estadounidenses, impulsa reformas económicas. Si trae empleos reales, medicinas y mejoras cotidianas, la respaldaremos", expresó vía telefónica.
Desde la lectura de un analista experto en Venezuela, como es el caso de Jason Marczak, del think tank estadounidense Atlantic Council, "la remoción de Maduro representa el amanecer de una posible nueva era para los venezolanos, con esperanza de democracia y estabilidad".
"Sin embargo, actores atrincherados, amenazas de seguridad (para el país y la región) por el apoyo oficial a pandillas y guerrillas colombiana, y la necesidad de una transición segura podrían descarrilar el progreso, si Estados Unidos y la comunidad internacional no mantienen un apoyo sostenido", advirtió.
Con unas primeras protestas pacíficas exigiendo la excarcelación de todos los presos políticos, por parte de estudiantes, y de mejoras salarias, por profesores y empleados universitarios, el gobierno interino de Delcy Rodríguez navega un delicado equilibrio entre presiones externas e internas, tras las amenazas de Trump de que debe estar alineada con Washington para no correr la misma suerte de Maduro.
Sin que existan certezas de qué pasará en el futuro próximo, en general entre los venezolanos hay ahora más esperanza.
(ANSA).



