Venezuela: Venezuela y EEUU están cooperando en el control de petroleros
Lo afirma Pdvsa: operación conjunta para la devolución de un buque no autorizado

"Las autoridades estadounidenses y venezolanas anuncian el éxito de una operación conjunta para devolver el Minerva, que zarpó sin las autorizaciones correspondientes", indica el comunicado. "Gracias al éxito de esta primera operación conjunta, el buque regresa ahora a aguas venezolanas para su seguridad y las acciones pertinentes", concluye el comunicado.
La cooperación naval de Caracas con Washington parece ser un paso en la dirección anunciada por el presidente Donald Trump respecto a la gestión y el control estadounidense de las operaciones y el comercio petrolero venezolano.
Trump aseguró ayer a los máximos directivos de las más poderosas compañías petroleras reunidos en la Casa Blanca que tendrán "totales garantías de seguridad" en Venezuela y enfatizó que deberán tratar con Washington y no con Caracas para explotar las reservas del país caribeño. El presidente estadounidense enfatizó: "tratarán directamente con nosotros; no tendrán tratos con Venezuela; no queremos que tengan tratos con Venezuela".
La Casa Blanca afirmó que Venezuela "entregará" los casi US$ 3.000 millones de crudo varados en buques cisterna e instalaciones de almacenamiento antes de su venta en el mercado internacional. Tras eso, Estados Unidos planea controlar todas las ventas de petróleo del país "indefinidamente".
Para la administración Trump, la confiscación es el primer paso para tomar el control de las vastas reservas de crudo de Venezuela, que se estima representan casi una quinta parte de las reservas probadas del planeta, en un intento por reducir el precio del petróleo a US$ 50 por barril.
Sin embargo, según el periódico británico The Guardian, los expertos se han apresurado a señalar que la confiscación del cargamento de crudo podría ser la última victoria fácil para el presidente, sin una solución rápida ni económica para reactivar la producción petrolera del país. Es que se deberán enfrentar grandes y costosos desafíos para desbloquear una enorme riqueza de una industria descuidada por Caracas.
Venezuela fue miembro fundador de la OPEP, y su producción de petróleo alcanzó un pico de 3,5 millones de barriles de crudo al día a finales de la década de 1990. Sin embargo, tras años de negligencia y presunta corrupción, la industria estatal se ha deteriorado, produciendo menos de 1 millón de barriles al día, lo que representa menos del 1% del mercado mundial, detalla The Guardian.
Pese a la reunión de ayer en la Casa Blanca, que sumó respaldos de los más poderosos petroleros, según informes "off the record", las compañías petroleras estadounidenses han advertido que necesitarán garantías significativas de que sus inversiones multimillonarias estarán seguras.
En la cuenca Pérmica estadounidense, el corazón del petróleo de esquisto del país, las empresas necesitan un precio de mercado de alrededor de US$ 65 por barril para cubrir sus costos de producción. El equivalente para el crudo venezolano de la región del Orinoco, rica en petróleo, se estimó en US$ 49 por barril en 2020, pero algunos estiman que ante la falta de inversión significa que este precio podría haber subido a entre US$ 65 y US$ 80. Así, no sería competitivo.
La razón principal por la que los precios del petróleo están cayendo, presionando las ganancias, es que la producción supera la demanda, creando un exceso de oferta. Esto condujo a un tercer año consecutivo récord de pérdidas anuales en el mercado global el año pasado, una tendencia que se prevé que continuará hasta 2026. Antes de la apropiación de petróleo por parte de Trump, Goldman Sachs había pronosticado que el precio promedio del barril de crudo Brent caería de US$ 69 en 2025 a US$ 56 este año.
Además de este exceso de oferta existente, la acción climática podría provocar una reducción permanente de la demanda mundial, dado el auge de la generación de energía verde y la transición a los vehículos eléctricos. Una tendencia con la que el jefe de la Casa Blanca discrepa.
Por otra parte, Trump ha afirmado que Venezuela se transformará gracias a la inversión de las mayores petroleras estadounidenses. Sin embargo, las grandes petroleras podrían estar menos entusiasmadas con invertir sus dólares en una región con un historial de inestabilidad política y oposición popular a la interferencia extranjera, trabajando con un régimen aparentemente controlado por un presidente estadounidense altamente impredecible.
"Nadie quiere entrar allí cuando un simple tuit puede cambiar por completo la política exterior del país", declaró un inversor de capital privado en el sector energético al Financial Times. (ANSA).



