VistaVision, formato antiguo dado por muerto, revive en "One Battle After Another" y más

NUEVA YORK (AP) — Cuando Paul Thomas Anderson le dijo a su director de fotografía, Michael Bauman, que quería rodar “One Battle After Another” ("Una batalla tras otra") en VistaVision —un formato de película de gran escala nacido en la década de 1950—, Bauman tuvo algunas preguntas.
“La primera pregunta fue: ¿Esto siquiera va a ser fiable?”, recuerda Bauman.
Durante gran parte de los últimos 60 años, las pocas cámaras VistaVision que quedaban han estado, en su mayoría, acumulando polvo en estantes. Aunque el formato se usó ampliamente en la década de 1950, cuando Alfred Hitchcock filmó “Vertigo” con él y Cecil B. DeMille lo utilizó para “The Ten Commandments” ("Los diez mandamientos"), VistaVision quedó inactivo a comienzos de la década de 1960.
Sin embargo, en los Premios de la Academia del 15 de marzo, una película hecha en gran medida con cámaras antiguas de décadas atrás está en posición de ganar el Oscar a mejor película. Incluso en 2026, cuando la mayoría de los filmes se ruedan en digital y la IA ha empezado a filtrarse en la realización cinematográfica, “One Battle After Another” ha demostrado —con equipo prestado por coleccionistas y museos— que un sistema de cine analógico y antiguo todavía puede asombrar al público.
“One Battle After Another” planteó una gran prueba nueva para un formato viejo. Se trata de una épica estadounidense de gran aliento, filmada en su mayor parte en locaciones rurales y polvorientas; Bauman calcula que eso implicó hacer pasar 1,5 millones de pies de película por cámaras antiguas.
“VistaVision es genial si estás sentado en un trípode y filmas una cascada bonita y hermosa o algo así”, comenta Bauman. “Pero cuando lo pones en una Steadicam, lo usas a pulso, lo amarras a autos o haces cualquiera de las innumerables cosas que estábamos haciendo —porque, al final, Paul quería que se sintiera como ‘The French Connection’ ('Contacto en Francia')—, la duda era si la cámara iba a aguantar”.
Pero resulta que VistaVision no solo está aguantando: está disfrutando de un renacimiento en pantalla grande. En los Oscar del año pasado, Lol Crawley ganó el premio a mejor fotografía por “The Brutalist” ("El brutalista"), de Brady Corbet, gran parte de la cual se filmó en VistaVision. Este año, Bauman está nominado al mismo galardón tras rodar una cantidad aún mayor de “One Battle After Another” (calcula que el 80%) en VistaVision.
VistaVision gira en torno al tamaño del negativo. Presentado por primera vez por Paramount con “White Christmas” ("Blanca navidad") de 1954, tiene el doble de resolución que el 35 mm estándar. La película normal tiene cuatro perforaciones de ancho, pero VistaVision tiene ocho. Para lograr una imagen de mayor resolución, la película corre horizontalmente por la cámara, en lugar de verticalmente.
Antes de “One Battle After Another”, la última película filmada y proyectada en VistaVision fue “One-Eyed Jacks” ("El rostro impenetrable") de 1961, el único trabajo como director de Marlon Brando. Pero, con algunas excepciones notables (George Lucas filmó los efectos visuales de “Star Wars” de 1977 en VistaVision), Hollywood siguió adelante.
Ahora VistaVision ha regresado con fuerza. Tras quedar impresionados con él para partes de “Poor Things” ("Pobres creaturas") de 2023, Yorgos Lanthimos y su director de fotografía, Robbie Ryan, filmaron en VistaVision la nominada a mejor película “Bugonia”. La recién estrenada “Wuthering Heights” ("Cumbres borrascosas"), de Emerald Fennell, también se hizo con VistaVision. Greta Gerwig recurrió a Vista para su próxima película de “Narnia”. Y Alejandro G. Iñárritu, con su célebre director de fotografía Emmanuel “Chivo” Lubezki, filmó con él la próxima “Digger”.
“Es una revitalización de un nivel del oficio de la cinematografía”, sostiene Bauman. “Lo fotoquímico todavía tiene una voz fuerte en la sala”.
“The Brutalist”, ambientada en la década de 1950, ayudó a encender el resurgimiento.
“Nos entusiasmaban los colores, la sensación y el peso de la cámara”, manifestó en una entrevista el año pasado Mona Fastvold, coguionista y productora de “The Brutalist”. “Limita cómo la mueves y dicta los planos, y creo que eso también ayuda a transportarte de vuelta a la época”.
VistaVision tiene sus desventajas. La cámara (que “mira” de lado) es incómoda y ruidosa. Solo se pueden filmar tomas de unos cinco minutos. Para su drama de 2025 “The Testament of Ann Lee” ("El testimonio de Anne Lee"), Fastvold consideró VistaVision, pero al final decidió que sus cámaras eran demasiado ruidosas para la intimidad silenciosa que buscaba.
Pero para muchos cineastas, el esfuerzo extra vale la pena por la belleza y la nitidez de la imagen que crea. Anderson lo venía considerando desde hace tiempo. Él y Bauman se conocieron por primera vez cuando el director experimentaba con VistaVision para “The Master” ("The Master: Todo hombre necesita un guía") de 2012. Anderson decidió no usarlo entonces, pero lo probó en un cortometraje para “Anima”, de Thom Yorke.
Sin embargo, solo rastrear el equipo para “One Battle After Another” ya fue un desafío. Gran parte de “One Battle After Another” se filmó con una cámara propiedad del actor Giovanni Ribisi. Desde hace mucho, a Ribisi le fascinan las capacidades del formato y la naturaleza táctil, como de vinilo, de la cámara. Años atrás, Ribisi adquirió una cámara Beaumont VistaVision, más móvil que las cámaras VistaVision tradicionales.
“No es algo en lo que simplemente aprietas un botón y la dejas rodar durante dos horas. Se resiste un poco, quizá demasiado”, comenta Ribisi, riéndose. “De algún modo tienes que ganártelo, y eso me gusta”.
Para Ribisi, la imagen VistaVision habla por sí sola: multidimensional, atractiva, envolvente. Considera que formatos como VistaVision son más que una novedad analógica, y que representan un futuro rico para audiencias cada vez más conocedoras de la imagen.
“No creo que sea solo algo pasajero”, afirma Ribisi. “Creo que mucha gente —sobre todo por las llamadas que estoy recibiendo— quiere no solo explorar esto, sino considerarlo su nueva espada en la batalla por hacer cine”.
Los realizadores de “One Battle” sumaron otras dos cámaras VistaVision, alquiladas a Geo Film Group, y complementaron la producción con Super 35 mm. Siguieron probando las cámaras Vista incluso una vez iniciado el rodaje. Para reducir el ruido en algunas escenas, construyeron un blimp, o una caja, alrededor de la cámara.
“Esa cámara tiene su propia personalidad en el set”, señala Bauman. “Se atascaba. Es ruidosa. Mantuvo al equipo de cámara en vilo. En muchas de las fotos que tengo se ve una expresión de aprensión en sus ojos”.
Históricamente, VistaVision se ha usado para panoramas compuestos de manera formal. Pero Anderson quería abordar “One Battle After Another” con una sensación más al estilo de los años 70: esencialmente, combinar épocas distintas de Hollywood, no muy distinto de cómo la saga revolucionaria de la película mezcla generaciones en la resistencia política. Así que se apoyaron en el proceso orgánico, subexponiendo intencionalmente la película y luego dejándola más tiempo en el revelado para añadir grano y textura.
VistaVision y CinemaScope se presentaron originalmente como una forma de combatir el auge de la televisión. La segunda vida de VistaVision coincide con una nueva era de ansiedad para el cine, en la que el streaming y los televisores de pantalla plana gigantes han empujado las películas a pantallas cada vez más grandes.
Cada vez más, el formato de filmación es un argumento de venta. Christopher Nolan y otros han enfatizado y promovido el uso de cámaras IMAX. “Sinners” ("Pecadores"), de Ryan Coogler, se filmó en 70 mm. En el caso de “One Battle After Another”, la película también se proyectó en VistaVision, algo inédito para un estreno amplio en más de 60 años.
Solo cuatro salas pudieron hacerlo, entre ellas el Vista Theatre de Quentin Tarantino en Los Ángeles. Antes del estreno, Anderson instó al público a que “ver cine en película es la forma en que la Naturaleza lo concibió”.
Para proyectar en VistaVision, el Coolidge Corner Theatre de Brookline, Massachusetts, hizo esfuerzos inusuales y pidió prestados proyectores que estaban en exhibición en el George Eastman Museum. En el Coolidge, el público acudió en masa para verla en Vista, y “One Battle After Another” se convirtió en el largometraje más taquillero en la historia del cine.
“La gente estaba increíblemente interesada en venir y ver de qué se trataba tanto alboroto”, comenta Mark Anastasio, director artístico del Coolidge. “Todos pedían asomarse a la cabina porque realmente estábamos usando piezas de museo”.
Para que los proyectores VistaVision cupieran en la cabina de proyección, el Coolidge tuvo que retirar todos los demás equipos, uno por uno. Electricistas trabajaron durante la noche para dejar los proyectores listos a tiempo.
“Había múltiples bobinas llevando película por toda la sala”, relata Anastasio. “La película subía por la pared, cruzaba el techo, atravesaba el proyector en horizontal. Se ve tan salvaje y ajeno a todo lo que habíamos visto antes. Hizo que la cabina cobrara vida”.
Bauman, por su parte, se ha encontrado intercambiando historias con otros directores de fotografía en la ruta de la campaña. Adolpho Veloso, también nominado a mejor fotografía, filmó el drama de época del noroeste del Pacífico “Train Dreams” ("Sueños de trenes") con Alexa 35, una cámara digital de alta sensibilidad que le permitió rodar casi por completo con luz natural. Pero desde entonces, Veloso ha filmado gran parte del próximo thriller de M. Night Shyamalan, “Remain”, en VistaVision.
“Estaba en un panel con él y me aparta y me dice: ‘Amigo, ¿qué pasa con esa cámara?’”, cuenta Bauman, riéndose. “Y yo le dije: ‘Bienvenido al club, hermano’”.



