Borja Huidobro: "Siempre he hecho cosas que están a destiempo"
El arquitecto chileno Borja Huidobro, que reside en Francia y construye en distintas partes del mundo, dice haber construido un edificio high tech en 1967 "cuando los Fosters no existían"
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Emilia Pérez
Madrid, 19 may (EFE).- El arquitecto chileno Borja Huidobro, autor de edificios como el Ministerio francés de Finanzas en París y la embajada gala en la India, siente que "siempre" ha tenido "mala suerte", porque "siempre" ha hecho cosas "que están a destiempo".
Premio Nacional de Arquitectura en Chile y Medalla de Honor de la Academia de la Arquitectura de Francia, donde está radicado desde hace casi medio siglo, Huidobro aseguró estar "con la mezcla de las dos cosas, entre ser chileno y ser francés".
"Yo emigré de Chile a Francia cuando tenía 26 años y he vivido más en Francia que en Chile. Casi el doble", destacó en una entrevista con Efe en Madrid, donde hoy participa en la Casa de América en un coloquio sobre arquitectura contemporánea con el arquitecto español Rafael de la Hoz.
Sin embargo, a la hora de "pensar las cosas", asegura sentirse "más chileno".
"Como tú no tienes nada, tienes que ser más inventivo. En Europa no, porque en Europa tienen un estrato de más de 2.000 años, una torta de milhojas. Nuestra torta de milhojas tiene dos hojas, solamente dos", apuntó el arquitecto, nombrado en Francia Caballero de la Orden de la Legión de Honor y Oficial de la Orden de las Artes y las Letras.
Además de Francia, la India o los Emiratos Árabes Unidos (EAU), donde entre sus proyectos está la Capricorn Tower en Dubai, de 186 metros de altura, Huidobro ha dejado también su huella en la capital de su país natal.
Entre las numerosas creaciones que llevan su firma en Santiago destaca el edificio corporativo del Consorcio Nacional de Seguros, que "a la gente le produce una cierta emoción verlo" y ha pasado a ser "un hito" en la ciudad en cuanto a arquitectura moderna.
Construido a principios de la década de 1990, su elemento más destacado es el jardín vertical levantado en la fachada principal "que cambia" con las estaciones: "En otoño se pone rojo, las flores van cayendo; en primavera salen más flores...", destacó.
Huidobro recordó que adoptaron esa idea, "que ahora está a la moda, pero que en esa época no existía", porque, al encargarles el proyecto, les pidieron un edificio "que no se pasase de moda en veinte años" y "las plantas y los árboles no se pasan de moda".
Asegura no sentir ninguna satisfacción especial cuando más de quince años después el edificio es reconocido, tanto por la población como por los jóvenes arquitectos, como uno de los más emblemáticos de la ciudad, pero sí destaca que "hoy día se estén haciendo edificios verdes".
"Siempre he tenido mala suerte. Porque siempre he hecho cosas que están a destiempo", reflexionó Huidobro, que, como otro ejemplo de ello, destacó que su "primer edificio high tech", un proyecto de 1967 para el Ayuntamiento de Amsterdam, fue también "totalmente a destiempo", cuando "no se hacía high tech, ni existían los Foster..."
Y si le dicen que quizás se trate más bien de proyectos "adelantados a su tiempo", no duda en responder: "Eso, a destiempo, pues".



