Complejo para vivir la selva del Delta
Pensado para el turismo internacional, se define con materiales de la arquitectura típica de la zona
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El notable incremento del turismo que se dio en el país en los últimos meses se ve reflejado en el consiguiente crecimiento de la oferta desde la gastronomía, el alojamiento y el entretenimiento. Un sitio que combina adecuadamente todos estos elementos es el complejo La Pascuala Delta Lodge, sobre el río Las Cañas, 2ª Sección del Delta, en San Fernando.
La Pascuala se convirtió en pionero en la atracción de este tipo de turismo de alto nivel en la zona gracias a sus singulares características. El desarrollo comenzó en el año 1999, cuando al arquitecto Javier Nadal, conocedor del Delta, se le encomendó la búsqueda de un entorno para un emprendimiento hotelero en el que la naturaleza fuese el producto por ofrecer.
El lugar seleccionado fue un solar de 30 ha sobre las márgenes del río Las Cañas, un curso de agua serpenteante con buen calado y un paisaje sorprendente en cada estación del año. Con la compra de más de 1000 m de costa sobre las dos orillas del río, se aseguró la invulnerabilidad del paisaje presente y futuro.
Un conjunto de cabañas distribuidas por la selva conectadas por una cinta de pasarelas elevadas y con sus edificios complementarios conforman el conjunto La Pascuala. Un muelle, un asador, una pileta de natación, además del comedor, salones de descanso, biblioteca, bar y servicios adoptan una imagen arquitectónica isleña de techos con suave pendiente, en chapa con estructura de troncos de madera. Galerías y terrazas con decks definen este lodge, con los más nuevos criterios de este tipo de alojamiento hoy difundido en el nivel internacional.
El arquitecto Nadal tuvo a su cargo, tras la selección del lugar, el proyecto y la dirección de obra de este emprendimiento de 1500 m2 de superficie, prácticamente sobre el agua. Las condicionantes no fueron de respuesta sencilla: construir sobre una isla remota, en una selva que debía permanecer inalterable, para una franja de turismo selecto, en el menor tiempo posible y con un compromiso de costo final de obra a respetar.
Para la concreción, "una foto aérea, una brújula y una antigua alameda de sauces sobre un tupido monte de álamos" fueron los elementos que le permitieron a Nadal ubicar en su justo lugar y orientación cada una de las piezas de esta arquitectura.
Cabañas a la manera de un mecano
El sistema constructivo de palafito resulta barato y sencillo para la zona, y es un modo de retornar a lo natural del Delta, de revalorizar su paisaje tradicional que comenzó a perderse al introducirse tipos de edificación extraños a su ecosistema.
Las cabañas fueron producidas por la fábrica Casema, que elabora también módulos hoteleros para todo el país, a la manera de un mecano.
La obra requirió de un preciso registro de planos entre lo que se desarrolló en fábrica y el momento del montaje in situ. Tras días de lluvia e inundaciones, Nadal evoca el esfuerzo de los participantes en la obra, desde los propietarios, Eduardo Segura y Robin Houston, Carlos Días, carpintero, que materializó los planos del arquitecto, el director de la Escuela de Isla N° 19, río Las Cañas, hasta el equipo "cuyo trabajo hizo posible la concreción".



