
Abuso
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Las cifras son contundentes. Durante la cuarentena, la circulación de material de explotación sexual de niñas, niños y adolescentes en Internet (la antes mal llamada “pornografía infantil”) creció de forma exponencial. Entre octubre de 2019 y septiembre 2020, el aumento de estas fotos y videos fue de un 522% en comparación con el período anterior, de acuerdo a las denuncias realizadas a la Línea 137 del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.
El caso de Ricardo Russo, el expediatra del Hospital Garrahan condenado a diez años de prisión por tenencia, producción y almacenamiento de imágenes de abuso sexual de chicos, fue uno de los que mayor conmoción provocaron en los últimos años. Pero el suyo está lejos de ser un caso aislado: la Argentina está entre los países que más trafican este tipo de material en el mundo.
Al contrario de lo que comúnmente se cree, las fotos y videos de chicas y chicos víctimas de abuso no circulan únicamente en la “internet profunda” o en los círculos que frecuentan los pedófilos, sino que es posible cruzarse con este contenido en las redes sociales o WhatsApp. En ese contexto, la organización Red por la Infancia y Facebook lanzaron la campaña “Denuncialo, no lo compartas”, que busca generar conciencia sobre la importancia de denunciar y no difundir contenido que pueda revictimizar a las niñas, niños y adolescentes víctimas de explotación sexual, advirtiendo que compartirlo −incluso cuando se hace por indignación, horror o conmoción− es ilegal, agrava la situación y causa más daño a la víctima.
“La explotación sexual de niñas, niños y adolescentes en Internet no es un fenómeno reciente, pero sí se agravó durante las medidas de aislamiento para contener la pandemia, porque aumentaron los factores de riesgo y disminuyeron los de protección”, explicó Paula Wachter, fundadora y directora ejecutiva de Red por la Infancia. En ese sentido, señaló que las chicas y los chicos dejaron de tener contacto asiduo con los servicios de educación, salud y protección, y su mayor presencia en entornos digitales elevó la exposición a delitos como el grooming. “No pasan muchas horas en el entorno digital, minimizando los peligros o desconociendo los riesgos, sino que, además, los adultos muchas veces no saben cómo prevenir o cómo actuar frente a un caso”, detalló Wachter. Por eso, conocer qué hacer y qué no resulta fundamental.
Tener o compartir imágenes que involucran la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes es un delito y los revictimiza aún más”
Según datos de Facebook, el 90% del contenido que la empresa reportó al National Center for Missing and Exploited Children (una organización sin fines de lucro creada en Estados Unidos) entre octubre y noviembre de 2020, era el mismo o visualmente similar al compartido en informes anteriores: en otras palabras, es material que se comparte y continúa reproduciéndose, una y otra vez, en la web. Por otro lado, el 75% de las personas compartió este contenido “para mostrar indignación o por mal sentido del humor”.
“La campaña parte del entendimiento de que este comportamiento a menudo ocurre debido a la falta de información. Nuestro objetivo es educar a las personas en la plataforma para que lo denuncien de la manera correcta ayudando a proteger a los niños y niñas y a crear un ecosistema de la Internet más seguro para ellos”, aseguró Daniele Kleiner, gerenta de Seguridad y Bienestar para Facebook en América Latina.
¿Qué debo hacer si me encuentro con este tipo de material en las redes? Desde Facebook y Red por la Infancia, dan las siguientes recomendaciones:




