Emblema que va y viene
Por Luis J. Grossman
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Cuando uno busca en el recuerdo esas circunstancias que modifican una vida, puede confirmar influencias olvidadas o episodios difuminados por el paso de los años. Ramiro de Casasbellas fue -y él nunca lo supo- el que motivó la primera nota que escribí con la intención de que se publicara en un periódico. A causa de la lectura de una cuarteta que Ramiro escribió motivado por la muerte de Perón, redacté un artículo que envié a La Opinión, el diario donde había leído esos versos. Para mi sorpresa, pocos días más tarde apareció ese escrito con el título Tres horas en Puerta de Hierro .
En varias ocasiones nos cruzamos con Casasbellas con motivo de su siempre bienvenida presencia en mesas de opinión de foros y coloquios de arquitectura. Admiraba su escritura y su erudición, pero me resultaba difícil traspasar su actitud introvertida. En octubre último, en el Museo Nacional de Bellas Artes, cambiamos un breve saludo sin saber que sería el último. Murió pocos meses después.
El último trabajo
Hace algunas semanas recibí un libro de bella y lujosa presentación escrito por Ramiro de Casasbellas. Se titula Historias del dinero en la Argentina y fue editado para American Express Argentina por Juan Carlos Toer & Asociados para celebrar los veinte años de la empresa en el país.
El volumen, que Casasbellas pudo ver terminado, es en verdad hermoso. Por lo general estas publicaciones se basan en un gran despliegue gráfico donde los textos tienen una función casi trivial. No es el caso de este libro, en el que la escritura entra en una intensa y rica relación con las ilustraciones, estableciendo de ese modo un contrapunto que hace más gratificante la lectura.
En poco menos de 100 páginas, el editor y su equipo lograron construir un documento que registra, primero, una biografía del dinero en la humanidad. Pueden verse así las primeras monedas de la historia, acuñadas en el reino de Lidia a comienzos del siglo VII antes de Cristo, que son piezas de electro, aleación de color ambarino formada por 4 partes de oro y 1 de plata.
En los capítulos siguientes se despliega el paisaje monetario en nuestro país. A partir de los vales patrióticos propuestos por Santiago de Liniers en 1808 y que fueron rechazados por el Cabildo, los textos de documentos y billetes comienzan con expresiones hoy llamativas como Pagaráse .
Casasbellas muestra sus preferencias, y el capítulo 12 comienza con una sección titulada Le Corbusier en Buenos Aires, que se ilustra con el dibujo del perfil nocturno de Buenos Aires con las cinco torres reflejadas en el agua. Después aparecen los billetes que trazan la deprimente historia de nuestra economía: el de diez mil pesos (1961-62) o el de un millón de pesos (1981), seguidos por los pesos argentinos y el austral (1986).
Hay material inapreciable para los diseñadores y la impresión es tan preciosista que las monedas parecen emerger en relieve del papel.
Fue asesor en numismática Arnaldo Cunietti-Ferrando, el diseño pertenece a Alina Talavera y la impresión es de Artes Gráficas Corín Luna. Marta Orgueira colaboró en la investigación.
El libro fue realizado por un equipo elegido por Toer para complementar el terso y cuidado estilo de Ramiro de Casasbellas.



